miércoles, 28 de agosto de 2019

José Saramago y sus abuelos. Textos imprescindiblesde la Literatura Universal para disfrutar y pensar.



José Saramago y sus abuelos.
Discurso de aceptación del Premio Nóbel de Literatura. 1.998.
Textos imprescindibles de la Literatura Universal para disfrutar y pensar.

El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo.

Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro.

En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho 

más de lo que es indispensable.


Ayudé muchas veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría de servir para lecho del ganado. Y algunas veces, en noches calientes de verano, después de la cena, mi abuelo me decía: “José, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera”. Había otras dos higueras, pero aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera. Más o menos por antonomasia, palabra erudita que sólo muchos años después acabaría conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz nocturna, entre 

 las ramas altas del árbol, una estrella se me aparecía, y después, lentamente, se escondía detrás de una hoja, y, mirando en otra dirección, tal como un río corriendo en silencio por el cielo cóncavo, surgía la claridad traslúcida de la Vía Láctea, el camino de Santiago, como todavía le llamábamos en la aldea.



Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que suavemente me acunaba. Nunca supe si él se callaba cuando descubría que me había dormido, o si seguía hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más demoradas que él, calculadamente, le introducía en el relato: “¿Y después?”. Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas.
 En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo. Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.
 Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: “No hagas caso, en sueños no hay firmeza”. Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con
dos palabras.

Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños. Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: “El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir”. No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.



Muchos años después, escribiendo por primera vez sobre éste mi abuelo Jerónimo y ésta mi abuela Josefa (me ha faltado decir que ella había sido, según cuantos la conocieron de joven, de una belleza inusual), tuve conciencia de que estaba transformando las personas comunes que habían sido en personajes literarios y que ésa era, probablemente, la manera de no olvidarlos, dibujando y volviendo a dibujar sus rostros con el lápiz siempre cambiante del recuerdo, coloreando e iluminando la monotonía de un cotidiano opaco y sin horizontes, como quien va recreando sobre el inestable mapa de la memoria, la irrealidad sobrenatural del país en que decidió pasar a vivir. La misma actitud de espíritu que, después de haber evocado la fascinante y enigmática figura de un cierto bisabuelo berebere, me llevaría a describir más o menos en estos términos un viejo retrato (hoy ya con casi ochenta años) donde mis padres aparecen. “Están los dos de pie, bellos y jóvenes, de frente ante el fotógrafo, mostrando en el rostro una expresión de solemne gravedad que es tal vez temor delante de la cámara, en el instante en que el objetivo va a fijar de uno y del otro la imagen que nunca más volverán a

tener, porque el día siguiente será implacablemente otro día.
Mi madre apoya el codo derecho en una alta columna y sostiene en la mano izquierda, caída a lo largo del cuerpo, una flor. Mi padre pasa el brazo por la espalda de mi madre y su mano callosa aparece sobre el hombro de ella como un ala. Ambos pisan tímidos una alfombra floreada. La tela que sirve de fondo postizo al retrato muestra unas difusas e incongruentes arquitecturas neoclásicas”. Y terminaba: “Tendría que llegar el día en que contaría estas cosas. Nada de esto tiene importancia a no ser para mí. Un abuelo berebere, llegando del norte de Africa, otro abuelo pastor de cerdos, una abuela maravillosamente bella, unos padres graves y hermosos, una flor en un retrato ¿qué otra genealogía puede importarme? ¿en qué
mejor árbol me apoyaría?”. Escribí estas palabras hace casi treinta años sin otra intención que no fuese reconstituir y registrar instantes de la vida de las personas que me engendraron y que estuvieron más cerca de mí, pensando que no necesitaría explicar nada más para que se supiese de dónde vengo y de qué materiales se hizo la persona que comencé siendo y ésta en que poco a poco me he convertido.

Ahora descubro que estaba equivocado, la biología no determina todo y en cuanto a la genética, muy misteriosos habrán sido sus caminos para haber dado una vuelta tan larga. A mi árbol genealógico (perdóneseme la presunción de designarlo así, siendo tan menguada la sustancia de su savia) no le faltaban sólo algunas de aquellas ramas que el tiempo y los sucesivos encuentros de la vida van desgajando del tronco central. También le faltaba quien ayudase a sus raíces a penetrar hasta las capas subterráneas más profundas, quien apurase la consistencia y el sabor de sus frutos, quien ampliase y robusteciese su copa para hacer de ella abrigo de aves migratorias y amparo de nidos.

Al pintar a mis padres y a mis abuelos con tintas de literatura, transformándolos de las simples personas de carne y hueso que habían sido, en personajes nuevamente y de otro modo constructores de mi vida, estaba, sin darme cuenta, trazando el camino por donde los personajes que habría de inventar, los otros, los efectivamente literarios, fabricarían y traerían los materiales y las herramientas que, finalmente, en lo bueno y en lo menos bueno, en lo bastante y en lo insuficiente, en lo ganado y en lo perdido, en aquello que es defecto pero también en aquello que es exceso, acabarían haciendo de mí la persona en que hoy me reconozco: creador de esos personajes y al mismo tiempo criatura de ellos. En cierto sentido se podría decir que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy soy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a
ser.
Comienzo del discurso de aceptación del Premio Nóbel de Literatura. Oslo 1.998 Seguir leyendo...

http://www.juliaardon.com/2006/04/discurso-de-aceptacion-del-premio-nobel-por-jose-saramago/ José de Sousa Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010) fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». (Wikipedia)
José Saramago, páginas...









lunes, 26 de agosto de 2019

Guia para hombres muy Hombres.Mujeres y Hombres. Trabajando la Igualdad.,



Guia para  hombres muy Hombres. 
Mujeres y Hombres. Trabajando la Igualdad.

Guía para hombres: acciones para conseguir una sociedad en la que las mujeres vivan sin miedo en Dos Hermanas, en Sevilla, en Andalucía, en España y en el Mundo.

Guías hay muchas, pero dirigidas a mujeres. Son enumeraciones de consejos sobre cómo minimizar los riesgos ante una posible agresión machista
Así, es fácil pensar que la responsabilidad de que no las violen y las maten es de ellas si no cumplen las recomendaciones de la guía dirigidas a las mujeres.

 *Caminar en grupo, por zonas iluminadas* 
* Vestir siguiendo determinados cánones sociales.
* No beber bebidas alcohólicas si vas de fiesta. 

*No estar en la calle sin  estracompañadas por  amigos varones a partir de una determinada hora.

*Pactar una palabra de seguridad con una amiga ante una situación de peligro.

*Tener en el marcado rápido del móvil el número de la policía.
  
¿Pero hay guías para hombres muy hombres? 

 ¿Podemos hacer algo los hombres para minimizar la sensación de inseguridad, además de no matar, violar, agredir, acosar, amenazar, insultar e insistir?


GUÍA PARA HOMBRES MUY HOMBRES:

Acciones para conseguir una sociedad en la que las mujeres vivan sin miedo.

Válido  para Dos Hermanas y todos los rincones del mundo.


12 medidas para terminar con cualquier percepción de que el hombre sea percibido como una amenaza en determinados espacios, lugares y horas del día.

1)  EMPATIZAR:Lo primero que hay tener en cuenta es una obviedad: no todas las mujeres son iguales y no a todas les incomoda lo mismo. Habla con amigas y con mujeres de tu familia sobre sus experiencias de acoso, miedo e intimidación. Es el primer paso para ponerte en su lugar, es decir, para empatizar.

2º. Si en tu camino te toca andar detrás de una mujer que va sola en una calle o área aislada, cámbiate de acera e intenta adelantarla entrando en su campo visual. Si no es posible, adelántala rápido o detente y deja que se aleje

3º-. En cualquier situación de soledad junto a una mujer desconocida evita comunicar tu intención de ‘tranquilizar’. No te dirijas a la mujer con expresiones del tipo ‘no voy a hacerte nada’, o ‘tranquila’. Es obvio que estas palabras tendrán el efecto contrario. Simplemente, no te dirijas a ella. Ni con gestos, ni silbando ‘tranquilizadoramente’

4º. Si vas en grupo con otros hombres caminando detrás de una mujer que va sola en una calle o área aislada, deteneos y esperad hasta que se aleje y la perdáis de vista. Además, evita los gritos y los cánticos de cualquier tipo.

 . Si estoy en un parking de noche y coincido con una mujer, también me hago visible enseguida. E incluso alguna vez he sacado el móvil y he fingido una conversación para que me oyera la voz y se quedara tranquila.

6º. Acompañar o no acompañar. “Si conoces a la chica, no des por sentado que se sentirá más segura si va contigo, en caso de que hagáis un recorrido similar, pregúntale si quiere que la acompañes”. Es importante no insistir, respetar su voluntad. “La caballerosidad no es lo mismo que tener educación”.

7º.Especialmente en ascensor y espacios semejantes de encuentros individuales
“La mirada es importante. Los hombres tenemos el privilegio de escudriñar, de escrutar, de mirar de arriba abajo. Esto es intimidatorio y hay mujeres que pueden sufrirlo decenas de veces al día”

8º. El cortejo, el rechazo: No piropees a las mujeres, especialmente a desconocidas, ni comentes su indumentaria. Aunque consideres que es un comentario elogioso. No existe el ‘derecho a elogiar’. Sí existe el derecho a la seguridad, y a la sensación de seguridad. 
 9) El ocio, salir de fiesta, ligar:  Debemos  reinterpretar el ocio masculino. Las dinámicas masculinas suelen girar en torno al hecho de ‘salir a ligar’. Esa no es necesariamente la dinámica femenina. “Muchas chicas salen simplemente para pasarlo bien, con sus amigas, amigos o con quien sea”. Los hombres tenemos que plantearnos ante todo “no molestar”, "que ligar no esté nunca cercano a molestar y acosar". El consentimiento es elemento básico de una relación esporádica.

 10º. Si ves que un hombre está molestando a una mujer, se recomiendan intervenir. Una opción es distraer al acosador. Preguntarle algo para despistarlo y darle a la mujer la oportunidad de irse. Los hombres debemos posicionarnos frente a otros hombres. “Hay que romper el pacto tácito entre machos sobre cómo comportarse con la mujeres”

11º. Grupos de Whatsapp. Este posicionamiento tiene que hacerse también en los grupos de Whatsapp donde hay comentarios machistas, cosificadores, denigrantes e incluso amenazantes hacia las mujeres. “Los hombres feministas debemos incomodar a nuestros pares”, apunta Miguel Lázaro. “A veces en esos grupos se produce el ‘efecto espectador’: hombres que no están de acuerdo con lo que leen pero no dicen nada”. Es importante llamar la atención, porque eso puede animar a otros hombres de ese grupo a expresarse. Llegado el caso incluso es bueno abandonar el grupo. “Cuando no te posicionas eres cómplice. Hay que pedir responsabilidad a otros hombres sobre su propio comportamiento”.
12º. Y la conclusión.
 No mates, no violes, no agredas, no acoses, no amenaces, no insultes a nadie hoy. Y no insistas. Esta debería ser la única guía que tendrían que seguir al pie de la letra los hombres para acabar con la violencia machista. 

(Guía basada en puntos elaborados por grupos de hombres investigadores de la Violencia de Género y de la Asociación AHIGE) 

Artículo elaborado con información del trabajo de eldiario.es

Pepe Oliver 

domingo, 25 de agosto de 2019

LA NUEVE. Españoles y la liberación de París. Historias de nuestra Memoria Histórica..



LA NUEVE. Españoles y la liberación de París.
Historias de nuestra Memoria Histórica.

Mi recuerdo, mi cariño y admiración para "LA NUEVE". Ayer  hizo  75 años que se liberó París del Nazismo. Ellos fueron claves.

Una compañía de choque de uno de los batallones de la famosa Segunda División Blindada del general Leclerc, conocida como La Nueve, estaba integrada casi en su totalidad por republicanos españoles, casi todos ellos anarquistas. La mayoría de estos hombres tenían menos de veinte años cuando, en 1936, cogieron las armas por primera vez para defender la República española. Ninguno sabía entonces que los supervivientes ya no las abandonarían hasta nueve años después, y que en la noche del 24 de agosto de 1944 serían los primeros en liberar París, tras haber luchado contra los ejércitos de cuatro dictadores: Franco, Hitler, Mussolini y Salazar.
 
En 2004  la ruta que siguió la Nueve desde la Porte d’Italie hasta el Ayuntamiento se  jalonó por 12 placas conmemorativas. Y con ella, ya de alcaldesa de París (Anne Hidalgo, hija de republicanos exiliados), consiguió que Francia reconociera públicamente el heroísmo de aquellos luchadores instalando un Jardín de los Combatientes de la Nueve a la vera misma del municipio parisino. Suprema ironía: en mayo de 2015 lo inauguraron los Reyes de España en París, rindiendo homenaje a 150 héroes republicanos.

Así pues no se nos  debe olvidar y de ahí la grandeza de la Memoria Histórica que la noche del 24 de agosto de 1944, los primeros soldados del ejército de liberación  que entraron en París no eran franceses sino españoles miembros de la 2ª División Blindada sus orugas y sus tanques llevaban la bandera republicana, eran combatientes republicanos , que cuando perdieron la guerra contra el general Franco continuaron luchando contra el nazismo y el fascismo
enrolados en las fuerzas francesas libres.
Ayer, como todos los años le rindieron  homenaje en París.

Aquí ni se conoce...así nos han contado la Historia... Hay que recuperar nuestra Historia, está incompleta, en eso consiste la Memoria histórica.

 Con motivo del 75 aniversario de la Liberación de París ayer se inauguró un mural del artista Juan Chica Ventura, de origen granadino,, nieto de un anarquista encarcelado, llegó a Francia con diez años y ha realizado ahí su vida sin olvidar sus raíces. Ha ilustrado en un edificio de París para recuperar 75 años después la historia de la 2ª División Blindada de la Francia libre.

Esa ilustración de 17 metros de alto y 5 de ancho en la fachada de un edificio moderno de la calle Esquirol, en el sur de la ciudad, reconstruye el camino que tomaron la noche del 24 de agosto el "Guadalajara" o el "Teruel", algunos de los tanques de la 9¬ compañía de la 2¬ División Blindada de la Francia libre, conocida como La Nueve.

 
A solo un centenar de metros, también inaugurarán el Jardín Federica Montseny, en honor de la que fuera la primera mujer ministra en España, en plena guerra civil, antes de trasladarse hasta el Ayuntamiento capitalino para descubrir una placa ofrecida por Madrid y que se instalará en el Jardín de los Combatientes de La Nueve, creado por Hidalgo en 2015 junto a la sede consistorial. 

 El reconocimiento a La Nueve, cuyo único superviviente a día de hoy es Rafael Gómez, de 99 años, comenzó en 2004 gracias al trabajo de la historiadora Evelyn Mesquida, autora de La Nueve: los españoles que liberaron París, que llevó su petición a Anne Hidalgo, actual alcaldesa.
Desde entonces todos los 24 de Agosto se celebran actos de reconocimientos a la "NUEVE"




Ilustracciones del Comic de Paco Roca "LA NUEVE" y del Mural de Juan Chica Ventura en la calle Esquirol de París.


                     

viernes, 23 de agosto de 2019

El Amazonas, el púlmón del mundo arde.Arde, Canarias. “ Nuestra casa está en llamas”



El Amazonas, el púlmón del mundo arde.Canarias arde. “Nuestra casa está en llamas" "Salvar la AMAZONÍA".

La selva tropical del Amazonas tiene la capacidad de absorber 2.400 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, es decir, estamos hablando de la cuarta parte de todo el carbono absorbido por los bosques del mundo.

En 2019 se han produido 72.843 incendios en El Amazonas : Brasil está atravesando la mayor ola de incendios y deforestación de los últimos años,
cifras del Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil (INPE).

¿Qué pasa en la Amazonía?
 En febrero de 2017, la organización MightyEarth publicó un informe desvelando la relación entre la producción de soja y la deforestación masiva en la cuenca del Amazonas. 
Su informe señala un dato importante: la producción de soja se utiliza mayoritariamente para alimentar a las vacas que se convertirán en carne para satisfacer la demanda de Europa y Estados Unidos.

Según un informe de Greenpeace de 2006, Cargill es el impulsor de la destrucción de la Selva Amazónica.

Una tercera investigación conjunta realizada por The Guardian, Repórter Brasil y la Oficina de Periodismo de Investigación, constata que cada año se talan hasta 5.800 km2 (una superficie idéntica a la de la provincia de Cantabria entera) de bosques en la Amazonia para convertirlos en pastos utilizados para la cría de ganado que posteriormente es enviado a mataderos que producen carne para los mercados mundiales.

Nos enfrentamos a una seria y profunda crisis alimentaria global. El 80% de la tierra agrícola, incluidas las tierras del tercer mundo, se utiliza para la producción de cereales y grano destinados a alimentar a los animales que se sacrifican en cifras astronómicas para saciar el apetito voraz del primer mundo, donde 2.000 millones de personas tienen sobrepeso 

(Información elaborada con artículos de el País, El Diario.es y Público)



Árbol. Poema de Joaquín Araujo.
(Activista y activador de conciencia medio-ambiental y ecologista. Sembrador de árboles,  referente y maestro para muchos, yo entre ellos). 
 
Autor de  87  libros individuales y coautor de otros 12.  Ha redactado al menos un capítulo  de otros 55 libros colectivos. Director, redactor de 8 enciclopedias.Autor de algo más de 2.200  artículos.Guionista de 340 documentales.
Director de 198 de los mismos.  Presentador de 49 de los mismos.Comisario y / o autor de 21 exposiciones.Ha pronunciado unas 2.200 conferencias.

Ha participado, casi siempre con secciones propias, en unos 3.300 programas de radio.

Es socio de 35 ONG,s ambientales, culturales y de solidaridad. Con muchas de ellas colabora de forma altruista.

Joaquín Araujo

Árbol
«Nada está completo allí donde hayamos

excluído al árbol.

Bosque y oportunidad ganada son

términos equivalentes.

Los desiertos aman platónicamente

a los bosques.

Los bosques sienten especial curiosidad

por los desiertos. Como nosotros por lo

que harán nuestros hijos, cuando

muramos.

Si el árbol convierte la luz en vida,

entonces él mismo es luz de la luz,

vida de la vida; encuentro que a todo

da sentido.

Queremos olvidarlo pero somos hijos

pródigos del bosque.»
(Joaquín Araujo)

 Miro con dos grandes gotas de agua. La misma en la que nadan mis ideas y emociones. Respiro bosques. Me atalantan los espacios abiertos tanto como las zambullidas en cualquier soledad.(Joaquín Araujo)


“La primera y principal tarea del presente es que quede algo del pasado sobre este mundo para que pueda darse algo de futuro” (Joaquín Araújo)

«El hombre moderno vive ajeno a esas sensaciones inscritas en lo profundo de nuestra biología y que sustentan el placer de salir al campo» (Miguel Delibes)

miércoles, 21 de agosto de 2019

"Indestructibles", La África compleja, real y llena de vidas. Libros que amplían las miradas.



"Indestructibles". La África real, compleja y llena de vidas.
 Libros que amplían las miradas. Xavier Aldecoa. 
 
"Sin querer y tener miradas lejanas no son auténticas las miradas de lo cercano. El corazón y la razón no engaña"


Historias africanas, sin tópicos... Xabier Aldekoa realiza una reflexión con la que nos sentimos muy conectados... Raras veces  se habla de  los sueños y las sonrisas, los momentos de felicidad y esperanzas, las lágrimas enormes y cotidianas  ha sido casi siempre lo único contado, casi nunca hablamos de la vida cotidiana en África desde Occidente.

En el libro el autor quiere hablar de la vida de las personas africanas y  nos dice  como conclusión del libro...
  "No he querido definir a las víctimas  solo por sus heridas". X. Aldecoa.
  
Así nos habla ,escribe y hace protagonistas a...

  *Marceline (Madagascar) niña, buena estudiante que sueña ser maestra,  camina kms para ir al colegio, pero su familia no puede pagar la Escuela,   menos la superior. Dificílmente pueda  realizar su "sueño"



Historias africanas, sin tópicos... Xabier Aldekoa realiza una reflexión con la que nos sentimos muy conectados... Raras veces  se habla de  los sueños y las sonrisas, los momentos de felicidad y esperanzas, las lágrimas enormes y cotidianas  ha sido casi siempre lo único contado, casi nunca hablamos de la vida cotidiana en África desde Occidente.

En el libro el autor quiere hablar de la vida de las personas africanas y  nos dice  como conclusión del libro...
  "No he querido definir a las víctimas  solo por sus heridas". X. Aldecoa.
  
Así nos habla ,escribe y hace protagonistas a...

  *Marceline (Madagascar) niña, buena estudiante que sueña ser maestra,  camina kms para ir al colegio, pero su familia no puede pagar la Escuela,   menos la superior. Dificílmente pueda  realizar su "sueño"

* Amadou (Senegal)  abuelo , que transmite a sus nietos el "haikile", concepto felani Los fulani (también llamados fula, peul, fulbe) son el pueblo nómada más grande del mundo, cuyo origen es desconocido. Viven en África occidental), que tiene como ejes que dan sentido a sus vidas, la sabiduría, sentido común y hospitalidad base del "pulaaku"  raiz del buen comportamiento en la vida junto con  otros tres pilares paciencia y disciplina; modestia y respeto; y esfuerzo y valor

*Malick, Sidibé (Malí) desde 1.959 fecha de la independencia, fotógrafo de la vida diaria y sus matices en Bamako. 

*Ibrahim (Sierra Leona) superviviente del ébola, agarrado a la vida, gracias al trabajo de "Medicos Sin Fronteras".

*Nukumunda Cissoko miembro de un extensa familia de "griots", músicos que conservan la música de tradición oral, cuentos , poemas y canciones, los griots cantan conservando con su música la identidad de sus pueblos"

 
-Nos dice-  "la música  forma parte de la familia".

*Ganawe Deme del barrio pesquero Thiaroye-sur-Mer, de Dakar (Senegal) hoy, venido a menos por los acuerdos pesqueros internacionales que le dejan sin trabajo nos dice...

-Tú- ¿Vives en una casa beso onita?. Yo también quiero eso. Una casa buena y ayudar a mi familia. Eso es todo. Y aquí no hay nada. 

Y así sigue las vidas en los "indestructibles" de los que nos habla y escribe Xavier Aldecoa en el libro.
 
"Personas que sobreviven como pueden. Y que, cuando las cosas se tuercen, intentan salir adelante. Como nosotros."


«Indestructibles no es un libro de ganadores, aunque sus protagonistas a veces triunfen. Tampoco de perdedores, aunque algunas de estas historias africanas tengan finales amargos.

Este es un libro sobre seres humanos que lo intentan. Hombres y mujeres que sufren, ríen, opinan, evolucionan, se rebelan y luchan. Protagonistas activos de sus vidas que se revuelven ante un destino que los quiere sometidos, encadenados, víctimas. Para quienes la rabia es una forma extraña de esperanza. También es un libro de personas que viven más allá de las luchas nobles y los grandes dramas. De gente normal. Indestructibles es un libro sobre seres humanos que no se rinden
.


Las páginas son también la esperanza de haber dudado y escuchado suficiente. Es un libro sobre una África compleja. Sobre un territorio, o parte de él, que cambia y se transforma. Repleto de personas que sobreviven como pueden. Y que, cuando las cosas se tuercen, intentan salir adelante. Como nosotros.»


África más allá de la herida. En África. el continente donde más bebés nacen del planeta. miles de niños se ven expuestos cada año a situaciones traumáticas. La guerra. el extremismo. el abuso. la pobreza o los efectos del cambio climático son algunos de los problemas que afectan a diario a millones de menores africanos.

 Xavier Aldekoa nos cuenta en este libro algunas de sus historias. Las de personas. muchos de ellos niños. que pasan por dificultades e incluso situaciones traumáticas pero que. con esfuerzo y perseverancia. tratan de salir adelante. aunque no siempre lo consigan. Desde un niño exsoldado en el Congo a una niña secuestrada por Boko Haram o tres hermanos huérfanos por el
ébola en Sierra Leona.

Aldekoa va más allá del hecho traumático y presenta no sólo los difíciles escenarios en los que viven sus protagonistas sino también su capacidad de superación y fortaleza. 

Indestructibles pone nombre y apellidos a los protagonistas del futuro del continente africano y a través de ellos no solo se adentra en la historia la política y la cultura africanas sino que como ya es propio de Aldekoa hace cercana una realidad que subraya la dignidad del continente olvidado. 




Xavier Aldekoa (Barcelona, 1981) siente una predilección especial por África y sus gentes. En los últimos años ha cubierto como periodista múltiples conflictos y temas sociales en Somalia, República Democrática del Congo, Angola, Mali, República Centroafricana, Sudán y una treintena más de países africanos. Es corresponsal de La Vanguardia en África, miembro de la productora social e independiente Muzungu y colaborador de distintos medios, además de cofundador de la Revista 5W. Su trabajo ha sido reconocido con el X premio de periodismo solidario Joan Gomis, el VI Premio Letras Enredadas, el I Premio Revbela y el premio Buena Prensa a la mejor serie de reportajes. En el año 2016 fue finalista del premio Cirilo Rodríguez al mejor corresponsal de un medio español en el extranjero. Ha publicado Océano África (2014) e Hijos del Nilo (2016).


Web,Blog y Facebook de Xavier Aldecoa...
https://www.xavieraldekoa.net/
https://www.xavieraldekoa.net/blog/ 
https://www.facebook.com/xavieraldekoa