sábado, 7 de septiembre de 2019

EL CANAL DE LOS PRESOS DEL BAJO GUADALQUIVIR.Historias de nuestra Memoria Histórica.


EXPOSICIÓN

EL CANAL DE LOS PRESOS DEL BAJO GUADALQUIVIR

Fecha: Del 10 al 22/09/2019

Lugar: ANTIQUARIUM LAS SETAS

Localidad: SEVILLA

Dirección: Pl. de la Encarnación, 37

Horario: Martes a sábado de 10h a 20h. (El acceso al público se cerrará a las 19:30h). Domingos y festivos de 10h a 14h. (El acceso al público se cerrará a las 13:30h).


Teléfono: 955 471 580.
Historias de nuestra Memoria Histórica.

¿Para cuándo en Dos Hermanas?. En la Almona, en Fuente Rey (espacio  de la Laguna) y en la Biblioteca de Montequinto. Tenemos que acercar como se construyó, quiénes y en que condiciones de semiesclavitud. 
Es nuestra Memoria Histórica.


¿Con uno de los grandes campos de Concentración del Franquismo en nuestro Municipio, (Los Merinales), no nos merecemos los nazarenos esta Exposición.?.
Debería se una ampliación a todos los nazarenos de las Jornadas sobre el Canal de los Presos que celebraron el curso pasado  los IES Alvareda y Gonzalo Nazareno

El IES Gonzalo Nazareno y el IES Alvareda realizaron unas jornadas sobre el Canal de los presos. Se trató de una actividad dirigida al segundo ciclo de la ESO y Bachillerato con la intención de identificar un elemento característico del entorno de Alcalá de Guadaíra y Dos Hermanas. Al mismo tiempo que se dió a conocer la realidad de posguerra por la que atravesó Sevilla y su provincia.
El eje vertebrador fué una exposición fotográfica de 19 paneles explicativos en los que se ilustra lo que supuso la construcción de este canal desde Peñaflor hasta Lebrija. Un total de 158 kilómetros de regadío que permite la pervivencia de grandes hectáreas de campos de cultivo gracias a la mano de republicanos represaliados tras la Guerra Civil.
 Participaron especialistas como

*Santiago Fernández Ferrete, del equipo de investigación de la Recuperación de la Memoria Histórica y autor de la obra El movimiento de recuperación de la memoria histórica. Una aproximación antropológica a la historia y al presente del movimiento memorialista,  que  abrió las jornadas  en el  IES Gonzalo Nazareno. 

Crímenes contra la Humanidad y delitos de odio será la charla coloquio ofrecida el día 25, a partir de las 11:45 horas, en el IES Alvareda, por
 *Miguel Ángel Ballesteros. Él es profesor en la facultad de CC. de la Educación de la Universidad de Sevilla y perteneciente al grupo del Plan Andaluz de Investigación IDEA (Innovación, Desarrollo, Evaluación y Asesoramiento).
  Coordinó y realizó  la charla coloquio "Crímenes contra la Humanidad y delitos de odio"
Más actividades

Realizaron una visita a las banquetas del Canal de los Presos, visita  que contó con la presencia del antropólogo, profesor de la facultad de Ciencias Sociales en la UPO y delegado en Andalucía de la Amical Mauthausen, Ángel del Río. Una vez concluido el trazado fijado en la UPO, el grupo se desplazó a lo que fue el campo de trabajo Los Merinales (Dos Hermanas) para inspeccionar y reconocer, de la mano del profesor del Río, las circunstancias que envolvieron al asentamiento.
Antes de abandonar Los Merinales y dar por concluida la visita se procedió a la lectura de dos textos literarios en recuerdo a las víctimas y proclamando el rechazo a cualquier discriminación por raza, sexo, condición social o ideología.
Información oibtenida entre otras de...
https://www.periodicolasemana.es/20190322/71816/aulas/jornadas-sobre-el-...


Conocer más de la exposición...

Ir a la entrada de Cecilio Gordillo
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2485564728393863&id=100008210801914
 

viernes, 6 de septiembre de 2019

El Mediterráneo, cementerio de pobres de la Europa "humanitaria"



El Mediterráneo, cementerio de pobres de la Europa "humanitaria".
Por Marcos Roitman Rosenmann

Occidente ha destruído países con guerrras canallas, pero elude las responsabilidades de sus actos criminales

Mientras la culta Europa mira hacia otro lado, miles de subsaharianos mueren ahogados en las aguas de un mar cuya historia está cargada de acontecimientos. Tres civilizaciones, dirá Braudel, han confluido en su articulación política, dando vida a personajes, proyectos de dominación y desencuentros. Ha sido campo de guerra, de control imperial. Ha enfrentado a Occidente, Roma y Grecia; cristianos, ortodoxos, y musulmanes.


 Hoy es un cementerio de indigentes.

La aporofobia: miedo, rechazo, aversión a los pobres se apodera de las clases dominantes de la Europa mediterránea. Miles de emigrantes viven una tragedia, huyen del hambre, la tortura, guerras civiles, canallas, operaciones humanitarias organizadas por la OTAN y los países civilizados, Libia sin ir más lejos. Ingenuos, piensan ser recibidos con los brazos abiertos, tal y como reza el nombre de uno de los barcos que los ha recogido en alta mar: Open Arms. Sin embargo, no son bienvenidos por los gobiernos y autoridades. Provienen de una patera, no de yates o cruceros que hacen la ruta turística por un Mediterráneo donde todo es maravilloso. De ser sus ocupantes los damnificados nadie recriminaría la acción de salvamento.

Pero los sobrevivientes son pobres, sus historias irrelevantes. No pertenecen a la beatiful people, ni beben champagne, ni poseen generosas cuentas bancarias. Deberían haber muerto, no tienen derecho a una vida digna. Constituyen un problema. El mismo que enfrentó el Ocean Viking, barco fletado por Médicos sin Fronteras y SOS Mediterranée, con 356 personas rescatadas a bordo, que no tenía donde atracar. Sus ocupantes son apestados. Para justificar su rechazo se les estigmatiza, si se les acoge otros vendrán a continuación, produciéndose un efecto llamada. Hay que ser inflexibles. Su destino es ahogarse o la repatriación.

Esta Europa, cuna del renacimiento, orgullosa de practicar los derechos civiles y las libertades públicas, con un Parlamento y tribunales que velan por el mantenimiento y respeto de los derechos humanos, discrimina entre náufragos ricos e inmigrantes pobres. Sus fragatas vigilan para evitar la llegada de indeseables: dicen defender el derecho internacional y a occidente. No hay trabajo, primero los nuestros. Fomentan el miedo y el racismo.
 Los rescatados son pobres, constituyen un peligro. Se convierten en inmigrantes indocumentados, potenciales asesinos, ladrones, agentes del islam. Si por un casual, alcanzan las costas son confinados en centros de acogida, verdaderas cárceles. Se les insulta, desprecia y acusa de mentir. Vienen a perturbar la paz, pobres de solemnidad, negros y musulmanes.

El ex vicepresidente mundial de Coca Cola, anterior director en España, diputado y miembro de la ejecutiva de Ciudadanos, el más acaudalado de los 350 legisladores, Marcos de Quinto, se refirió a los rescatados por el Open Arms como bien comidos pasajeros. Vox pide la incautación del barco y acusa a la ONG Proactiva de favorecer la inmigración ilegal, uso fraudulento de las leyes del mar y complicidad con las mafias internacionales del tráfico de personas. El Partido Popular acusa al gobierno de improvisación, favorecer el efecto llamada y alentar a las mafias. Más de lo mismo. En Italia, Matteo Salvini, en Francia Marie Le Pen, despliegan los mismos argumentos. Hay acuerdo, practican la aporofobia.

Han destruido países con guerras canallas, pero eluden responsabilidades. La crisis del barco Open Arms, como la crisis del Aquarius en 2018 y ahora el Ocean Viking, demuestra como las vidas humanas y el rescate en alta mar pasan a segundo plano. Todos se tiran la pelota. A Italia le vienen bien los exabruptos xenófobos y racistas de su ministro de Interior Matteo Salvini. El barco podía haber atracado, pero esperó 19 días. Se jugó con la desesperación de los sobrevivientes. Mientras, España desojaba la margarita.
 Todos criticando al gobierno y el gobierno criticando a Italia. Italia denunciando a la Unión Europea y la derecha sacando partido. Poco importa el sufrimiento de personas que han sido torturadas, violadas, con familias asesinadas y quemadas en su presencia. Sólo en 2017 se ahogaron 2 mil 835 personas cuando intentaban cruzar el mar desde Libia, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Desde Libia o Sudán, la historia es recurrente. Así relata a Médicos Sin Fronteras un joven de 16 años su experiencia antes de ser rescatado: Salí de Sudán después que un grupo armado matara a mi padre (…) Tarde siete días en cruzar el Sahara (…) Traté de cruzar dos veces, pero fui capturado por la Guardia Costera de Libia (…) Estaba en Tayura cuando el Centro de detención fue bombardeado . Mucha gente murió. Logre escapar (…) puedes ver las cicatrices en los pies. 
Corrí descalzo por las llamas (…) quiero ir a Europa; donde se respeten los derechos humanos, donde me traten como un ser humano y donde pueda encontrar trabajo…

Y Yuka Crickmar, técnica de asuntos humanitarios de MSF remata: Cada persona con la que he hablado ha sido encarcelada, ha sufrido extorsión, ha sido forzada a trabajar en condiciones de esclavitud o tortura. También he visto las cicatrices (…) cuando miro sus ojos queda claro por lo que han pasado estas personas. Me decían que estaban listas para morir en el mar, en lugar de pasar otro día más sufriendo en Libia.

Son pobres, existen para ser explotados y extraditados al infierno. No han ganado el primer millón de euros en YouTube, ni son influencers. ¿Para qué rescatarlos? Esta es la verdadera Europa humanitaria. No nos engañemos.
La Jornada
 
Marcos Roitman Rosenmann
 Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Marcos Roitman es profesor titular de Estructura Social de América Latina, Estructura Social Contemporánea y Estructura Social de España en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid

martes, 3 de septiembre de 2019

No son números, son vidas. Pilar González Modino


No son números, son vidas. Pilar González Modino

En el peor momento de la crisis, acuñamos esa frase en el PA para humanizar la frialdad de los datos estadísticos: el paro registrado, la EPA.... 

 Yo no sabía entonces cuánta verdad contenía. Son vidas. Vidas sin horizonte durante semanas, meses, años. Vidas concretas, historias pequeñas o grandes de días oscurecidos, suspendidos en el vacío. Y de noches con miedo agarrado a las entrañas. Y de vergüenza, de rabia, de dolor...El paro es un agujero oscuro en el se anula la elemental capacidad para decidir y se pierde el control sobre la propia vida.

Ayer veía una de las últimas entrevistas de Wallerstein en la que a una pregunta sobre las condiciones del mundo futuro, respondía que existen dos posibilidades: que el sistema empeore y se arrogue la decisión sobre la vida y la muerte de la gente o que el sistema mejore y se transforme en un modelo integrador e igualitario. En ambos casos, el elemento determinante
será el empleo.

Pues eso, que el desempleo es una mierda. Y que igual que debería estar prohibido dedicarse a la política sin haber trabajado antes en el mundo real, debería ser también obligatorio para las y los políticos haber estado en paro. Así se mejora la lucidez en los análisis, es más nítida la decisión de en qué lado se sitúa cada quien y es mucho más clara la acción política.
No somos números. Somos vidas.

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿Sabías qué?. Cosas que pasan en Dos Hermanas(I)

El Pensador pensando el futuro de Dos Hermanas
 ¿Sabías qué?. Cosas que pasan en  Dos Hermanas.

* Cosas que deberían estar en el Museo del Tiempo que vendrá.
Cosas buenas de mi tierra.
Plataforma de Dos Hermanas en Defensa de las Pensiones Públicas. 
Quizás el movimiento social, más consistente y vivo en la actualidad de Dos Hermanas. Lleva más de un año reuniéndose y organizando manifestaciones en defensa de las Pensiones Públicas. Son "Los Lunes al Sol" y los podéis ver todos los Lunes a las 11 de la mañana en plaza de los Jardines que está en la Plaza dónde se encuentra el Ayuntamiento de Dos Hermanas . 
También ha organizado el curso pasado diferentes charlas coloquios en Asociaciones de Vecinos y otras entidades sociales sobre nuestros derechos a las Pensiones Públicas. La Coordinadora, que se responsabiliza de las acciones y actividades de la Plataforma se reúne los Lunes por la tarde en el local de la Federación Local de Asociaciones de Vecinos y está abierta a todas las personas que quieran asistir.
En Septiembre volverán a las movilizaciones, después de un descanso en el mes de Agosto.
Sus Objetivos básicos:
*Blindar las PENSIONES PÚBLICAS  en la Constitución. Las Pensiones es un Derecho y no debe depender del Gobierno de turno, homologarlo por tanto al Derecho a la Salud y a la Educación, conquistas histórícas de los trabajadores que no deben perderse y debemos defender con todas nuestras fuerzas.
*Pensiones dignas y suficientes que se debe de pagar por las cotizaciones que realizamos los trabajadores y en su caso si en necesario con dinero de los Presupuestos Generales del Estado.
* Mejorar las pensiones  y de un modo especial las más bajas y la de la inmensa mayoría de las Mujeres que han sido y son las más bajas por su situación histótica de "ama de casas" y las discriminaciones salariales de las mujeres.
 Dos Hermanas Solidaria 
-Son una asociación de inspiración cristiana y comprometida con la justicia social, con vocación de defender los derechos de los más desfavorecidos y de desarrollar distintos valores solidarios y ciudadanos en el ámbito local.
OBJETIVOS:

La finalidad principal de la asociación es, potenciar la calidad de vida, el voluntariado y el bienestar social de los ciudadanos de Dos Hermanas, con especial atención a las personas en riesgo de exclusión social, en los diferentes ámbitos sociales, culturales, políticos y económicos.
"Nos comprometemos con los excluídos de nuestra ciudad".


Vuelven es Septiembre con más fuerza que nunca y espera voluntarios para los cursos y las actividades a realizar con las personas que están en exclusión social en nuestro Municipio. 
¡¡Buenas gentes de Dos Hermanas!! 



*Cosas  a mandar al Museo del Tiempo que fué
Cosas chungas de mi tierra.

¿El hoyo de Cydeplast lo mandaremos al Museo?
 Un enorme hueco de unos diez o doce metros de profundidad, lleno de agua. ¿Sabéis de que hablamos?. ¿Os acordáis de la Fábrica de Cydeplast?.

 El primitivo complejo comercial contemplaba levantar, sobre una parcela de tres hectáreas, un edificio de tres plantas, que incluiría seis salas de cine, 112 locales comerciales y 1.400 plazas de aparcamiento.

El terreno comenzó incluso a excavarse en el año 2007, con la intención de que el centro estuviera terminado en noviembre de 2008, pero el grupo promotor entró en quiebra y lo abandonó, dejando un gran hueco de unos 10 metros de profundidad que con el tiempo se fue llenando de agua de lluvia y creando su propio ecosistema.

Un hueco que ya dura 12 años. ¿El agua estancada puede dar lugar  a problemas de Salud?,¿ los estará dando?.  ¿Otro Centro Comercial?.¿El abandono por parte del Gobierno Municipal será eterno?. ¿Qué piensas? 
Cydeplast. Antes una fábrica, hoy lleva más de un decenio es un hoyo lleno de agua ¿infectada?

¿El Paro en Dos Hermanas, será Historia algún día?

A final del 2º semestre la tasa de paro refistrada en la EPA (Encuesta de Población Activa)  nos decía que el número de pa rados de Dos Hermanas era de 13.855 personas de un total de 133.168 habitantes y eso equivalía al 21,71% de los nazarenos y nazarenas.

En España el  paro era de 3.011.433. personas, el 13,9% e la población española.

En Sevilla  capital de un total  de 688.711 personas el paro ascendía a 67.046, un 21,09% de la pobleción sevillana.


En sas mismas fechas en Andalucía de un total de 8.410.002  habitantes el número de parados era de 835.500 personas que equivalía al 21,04%.

Conclusiones breves:  

Estamos peor y a un nivel más alto de paro que Sevilla, que Andalucía y mucho más alto que la media española a pesar de el lugar privilegiado de la situación geográfica de Dos Hermanas,  con posibilidades de trabajo en la Capital y en nuestro Municipio. Bien comunicado por carreteras y trenes. 

¿Qué pasa?¿ Esto se puede cambiar? ¿Cómo? ¿Quiénes lo podemos cambiar?.

No estaría nada mal que nos moviéramos un poquito, empezando por los parados, los agentes sociales, sindicatos y evidentemente el Ayuntamiento que tiene una responsabilidad muy directa en el modelo de ciudad que únicamente están dirigido al sector servicios (especialmente centros comerciales) de poca cantidad y mucha debilidad como fuente de trabajo.

¡¡Si no nos movemos, nos quedamos parados!! 

 

domingo, 1 de septiembre de 2019

Naufragos Manuel Castells. Espacio de reflexión.


Naufragos
Espacio de reflexión
Muerte en el Mediterráneo
El Mediterráneo, cuna de nuestra civilización, se está convirtiendo en testigo aterrado de nuestra barbarie. La idea de dejar ahogarse a miles de personas desesperadas fugitivas del hambre y de la guerra porque nos molestan es ­simplemente una abdicación de ­hu­- ma­nidad. Ya no somos solidarios con nuestra especie, ni con nuestro planeta, ni con nadie que no nos interese ­di­rectamente.



Estamos naufragando moral y personalmente junto con los que se hunden en las aguas que separan en lugar de unir. En el 2018, 2.242 náufragos ahogados, y en el 2019, estamos llegando al millar. Y, de hecho, el 75% de los náufragos ahogados cuando intentaban llegar a España no están identificados. La prensa alemana ha publicado una lista, elaborada por una oenegé holandesa, con los 32.293 nombres que se han podido identificar como muertos en el Mediterráneo desde 1993, la mayoría en los últimos cinco años.

Pero lo más repugnante es la actitud de quienes, como Matteo Salvini o Carmen Calvo, amenazan a quienes arriesgan su vida para salvar a los que nadie salva con la idea de que no tienen “permiso para rescatar”. ¿Cabe mayor bajeza moral? ¿Hay que tener un permiso burocrático con la estampilla correspondiente para poder socorrer a quienes se están ahogando?
Que no se extrañen de que la gente esté asqueándose de todos los gobiernos, todos, que siempre encuentran pretextos para mirar a otro lado.

 No subestimen la indignación ciudadana que se puede producir como sancionen al Open Arms y a su armador, una iniciativa ciudadana, de Badalona concretamente, sin más recursos que los de la gente que los apoya. Ha cambiado el Gobierno español en este tema, claro que ha cambiado, con respecto a la actitud mostrada al acoger al Aquarius. La razón, dicen, es que hay que hacerlo mancomunadamente con Europa. Y como hay desacuerdos profundos, porque en el fondo nadie quiere afrontar el coste electoral del voto xenófobo, se van echando la pelota de unos a otros esperando que pase la tormenta.

Una tormenta que no amainará, porque es insostenible la situación de 1.216 millones de personas al sur del Mediterráneo, separados por un mar del área más rica del mundo. Por eso cuando no pueden más piensan en sus hijos y ­prefieren arriesgarlo todo para que algún alma caritativa los lleve a tierra ­europea donde empezar una nueva vida de trabajo y familia. Es un proceso de inmo­lación gradual para golpear lo que quede de conciencia solidaria. Muchos responden, aunque no sean los gobiernos.

Y barco tras barco, salen al mar a so­correr, aun sin tener el permiso que les reclama Carmen Calvo, desafiando una legalidad injusta e insostenible. Tienen el apoyo de muchos ciudadanos que no votan a Vox ni a Salvini, aún ­somos ­mayoría.

Y una comprensión judicial allí donde quedan jueces independientes. Como el juez italiano que liberó a Carola Rackete, la capitana alemana del Sea Watch, que entró con su barco en Lampedusa y fue inmediatamente arrestada. El juez escribió en su sentencia absolutoria que Rackete “estaba haciendo su trabajo salvando vidas humanas”. Rackete anunció su inmediata vuelta al mar. Como los tripulantes del Ocean Viking, que por fin pudieron desembarcar en Malta a los cientos de personas a la deriva que habían salvado.

Claro que hay un problema de mayor envergadura y que no se puede resolver persona a persona. Es necesario un programa de desarrollo de África, financiado por Europa con controles estrictos del gasto para ir deteniendo el flujo de inmigración desesperada. Hay que combatir a las mafias del tráfico de seres humanos allí donde estén. Ahora vemos las consecuencias de la desestabilización de Libia tras acabar a bombazos con la dictadura estable de Gadafi por inte­reses geopolíticos. Y naturalmente, habría que establecer procedimientos de acogida y reparto de refugiados entre distintos países europeos, por lo menos los que estén dispuestos a ello, pero superando cuotas ridículas que son una gota de aceite en un mar embra­vecido (y que, por cierto,
también está muriendo).

Y mientras las Cortes se divierten y los políticos se echan la culpa unos a otros, la gente muere y la desesperación aumenta, y con ella, la rabia que nos ­dará coletazos. Personalmente, sólo creo en la solidaridad persona a persona, en la acogida de familias del Sur por nuestras familias durante un tiempo hasta que se integren, tal como han estado haciendo la Comunidad de San Egidio y otras comunidades solidarias. O en el esfuerzo de municipios como los de Barcelona o València, dispuestos a acoger. Pero incluso esa generosidad tropieza con las burocracias estatales que se arrogan todos los poderes, incluidos los de vida y muerte sobre seres humanos, y no quieren que se les escape el control aunque sea a costa del sufrimiento de los ­demás.

Por cierto que, en esas condiciones, considerando este tema y muchos otros, no entiendo por qué Podemos y sus confluencias se empeñan en querer entrar en un gobierno en el que estarían atados para disentir de lo que está pasando.
Hacen falta expresiones políticas significativas, no marginales, que desde fuera del gobierno mantengan la presión de la sociedad sobre la maraña de intereses de todo tipo que siguen dominando a los partidos tradicionales, en España y en Europa. Votar la investidura a cambio de vagas promesas programáticas serviría, y mucho, para evitar nuevas elecciones que ganaría la extrema derecha con su aquelarre de consecuencias.

Parece más coherente, desde una posición de izquierda, votar a Sánchez y hacer una oposición dura en lo que haya que hacer, en la calle y en el Parlamento. Sería más claro para todos. Y sólo así volvería a crecer Podemos, que no nació para ocupar ministerios, sino para cambiar la política. Pero la autodestrucción es la enfermedad congénita de la izquierda.

 La Vanguardia
 https://www.lavanguardia.com/opinion/20190830/4783941549/naufragos.html


Manuel Castells es Catedrático de Sociología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en Barcelona. También es University Professor y catedrático titular de la Cátedra Wallis Annenberg de Tecnología de Comunicación y Sociedad de la Escuela Annenberg de Comunicación, de la Universidad of Southern California, en Los Ángeles;  Catedrático Emérito de Sociología y de Planeamiento Urbano y Regional en la Universidad de California en Berkeley, donde enseñó durante 24 años; Fellow of St. John’s College de la Universidad de Cambridge y titular de la Cátedra Network Society en el Collège d’Études Mondiales, Paris. 
http://www.manuelcastells.info/es 

miércoles, 28 de agosto de 2019

José Saramago y sus abuelos. Textos imprescindiblesde la Literatura Universal para disfrutar y pensar.



José Saramago y sus abuelos.
Discurso de aceptación del Premio Nóbel de Literatura. 1.998.
Textos imprescindibles de la Literatura Universal para disfrutar y pensar.

El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo.

Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro.

En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho 

más de lo que es indispensable.


Ayudé muchas veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría de servir para lecho del ganado. Y algunas veces, en noches calientes de verano, después de la cena, mi abuelo me decía: “José, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera”. Había otras dos higueras, pero aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera. Más o menos por antonomasia, palabra erudita que sólo muchos años después acabaría conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz nocturna, entre 

 las ramas altas del árbol, una estrella se me aparecía, y después, lentamente, se escondía detrás de una hoja, y, mirando en otra dirección, tal como un río corriendo en silencio por el cielo cóncavo, surgía la claridad traslúcida de la Vía Láctea, el camino de Santiago, como todavía le llamábamos en la aldea.



Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que suavemente me acunaba. Nunca supe si él se callaba cuando descubría que me había dormido, o si seguía hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más demoradas que él, calculadamente, le introducía en el relato: “¿Y después?”. Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas.
 En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo. Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.
 Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: “No hagas caso, en sueños no hay firmeza”. Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con
dos palabras.

Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños. Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: “El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir”. No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.



Muchos años después, escribiendo por primera vez sobre éste mi abuelo Jerónimo y ésta mi abuela Josefa (me ha faltado decir que ella había sido, según cuantos la conocieron de joven, de una belleza inusual), tuve conciencia de que estaba transformando las personas comunes que habían sido en personajes literarios y que ésa era, probablemente, la manera de no olvidarlos, dibujando y volviendo a dibujar sus rostros con el lápiz siempre cambiante del recuerdo, coloreando e iluminando la monotonía de un cotidiano opaco y sin horizontes, como quien va recreando sobre el inestable mapa de la memoria, la irrealidad sobrenatural del país en que decidió pasar a vivir. La misma actitud de espíritu que, después de haber evocado la fascinante y enigmática figura de un cierto bisabuelo berebere, me llevaría a describir más o menos en estos términos un viejo retrato (hoy ya con casi ochenta años) donde mis padres aparecen. “Están los dos de pie, bellos y jóvenes, de frente ante el fotógrafo, mostrando en el rostro una expresión de solemne gravedad que es tal vez temor delante de la cámara, en el instante en que el objetivo va a fijar de uno y del otro la imagen que nunca más volverán a

tener, porque el día siguiente será implacablemente otro día.
Mi madre apoya el codo derecho en una alta columna y sostiene en la mano izquierda, caída a lo largo del cuerpo, una flor. Mi padre pasa el brazo por la espalda de mi madre y su mano callosa aparece sobre el hombro de ella como un ala. Ambos pisan tímidos una alfombra floreada. La tela que sirve de fondo postizo al retrato muestra unas difusas e incongruentes arquitecturas neoclásicas”. Y terminaba: “Tendría que llegar el día en que contaría estas cosas. Nada de esto tiene importancia a no ser para mí. Un abuelo berebere, llegando del norte de Africa, otro abuelo pastor de cerdos, una abuela maravillosamente bella, unos padres graves y hermosos, una flor en un retrato ¿qué otra genealogía puede importarme? ¿en qué
mejor árbol me apoyaría?”. Escribí estas palabras hace casi treinta años sin otra intención que no fuese reconstituir y registrar instantes de la vida de las personas que me engendraron y que estuvieron más cerca de mí, pensando que no necesitaría explicar nada más para que se supiese de dónde vengo y de qué materiales se hizo la persona que comencé siendo y ésta en que poco a poco me he convertido.

Ahora descubro que estaba equivocado, la biología no determina todo y en cuanto a la genética, muy misteriosos habrán sido sus caminos para haber dado una vuelta tan larga. A mi árbol genealógico (perdóneseme la presunción de designarlo así, siendo tan menguada la sustancia de su savia) no le faltaban sólo algunas de aquellas ramas que el tiempo y los sucesivos encuentros de la vida van desgajando del tronco central. También le faltaba quien ayudase a sus raíces a penetrar hasta las capas subterráneas más profundas, quien apurase la consistencia y el sabor de sus frutos, quien ampliase y robusteciese su copa para hacer de ella abrigo de aves migratorias y amparo de nidos.

Al pintar a mis padres y a mis abuelos con tintas de literatura, transformándolos de las simples personas de carne y hueso que habían sido, en personajes nuevamente y de otro modo constructores de mi vida, estaba, sin darme cuenta, trazando el camino por donde los personajes que habría de inventar, los otros, los efectivamente literarios, fabricarían y traerían los materiales y las herramientas que, finalmente, en lo bueno y en lo menos bueno, en lo bastante y en lo insuficiente, en lo ganado y en lo perdido, en aquello que es defecto pero también en aquello que es exceso, acabarían haciendo de mí la persona en que hoy me reconozco: creador de esos personajes y al mismo tiempo criatura de ellos. En cierto sentido se podría decir que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy soy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a
ser.
Comienzo del discurso de aceptación del Premio Nóbel de Literatura. Oslo 1.998 Seguir leyendo...

http://www.juliaardon.com/2006/04/discurso-de-aceptacion-del-premio-nobel-por-jose-saramago/ José de Sousa Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010) fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». (Wikipedia)
José Saramago, páginas...