El último Mohicano del Canal de los Presos del Bajo Guadalquivir.
Ricardo Limia: "Yo fui un esclavo del franquismo"
Ricardo Limia falleció el día 17 de febrero 2.011 en Dos Hermanas, a los 94 años de edad. Murió cerca del Canal de los Presos, campo de concentración del Franquismo en el cual estuvo recluído.
Nació en una población cercana a Riotinto en Huelva, militó desde muy joven llegando a ser Secretario General de la Juventudes Socialista Unificada en Riotinto, formó parte de la columna que salió de aquella comarca después del golpe de 1936, para intentar contribuir a la liberación de Sevilla ya ocupada por Queipo de Llano, siendo uno de los escasos supervivientes.
Fue detenido posteriormente y condenado a cadena perpetua en 1937, condena que cumplió parcialmente como mano de obra esclava en la construcción del Canal de los Presos del bajo Guadalquivir, donde sufrió, en una etapa de plenitud humana, los peores años de su vida.
Cuando le preguntaban de dónde era, él respondía que de Salvochea, una aldea a tres kilómetros de Riotinto, en Huelva. "Cada vez que lo decía, me pegaban una paliza". Había que llamarla El Campillo, como a ellos les gustaba". Y no sólo por no permitir llamar a su pueblo con el apellido del mítico revolucionario y anarquista Fermín Salvochea que le dio nombre durante los años previos al estallido de la guerra. La toponimia aquí es lo de menos.
Acabada la guerra, el régimen naciente aprovechó la mano de obra esclava para la construcción de una ambiciosa infraestructura destinada a poner en riego más de 50.000 hectáreas en Sevilla y Cádiz. El resultado es lo que aún hoy es el Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como el Canal de los Presos. Salidos de campos de concentración como el de Los Merinales, allí trabajaron miles de personas en condiciones extremas de 1940 a 1962, en uno de los mayores empeños represores franquistas.
"Me salvó todo lo que aprendí en Salvochea. Como era una colonia minera controlada por los ingleses, sabía leer y escribir, porque ellos obligaban a aprender a todos los niños", recuerda sabiéndose casi un afortunado. "No tuve que cargar piedras. Si no, no hubiera llegado a los 94 años", reflexiona. "Pero en el campo era uno más. Dormíamos todos en los barracones, en el suelo. Me podían mirar mejor o peor según el día, pero era un preso. Era un esclavo, como todos"
"Los presos en Los Merinales morían de hambre y de palizas"
Ricardo aseguraba que durante su estancia en el campo se libró por los pelos de una condena a muerte por ayudar a unos presos a escapar. Esquivó el paredón gracias, aseguraba, a la intercesión de uno de sus jefes, Tomás Valiente. Durante años, cuenta su hijo, se despertó llorando de miedo y de confusión tras unas pesadillas que le recordaban cómo, tras aquel episodio, los guardias lo sacaban por la noche para fusilarlo y luego lo devolvían entre risas al barracón.
Ricardo, que fué homenajeado por la Asociación Memoria Histórica y Justicia, tuvo enmarcada, la declaración del Ministerio de Justicia que declaraba que fue perseguido por razones políticas. ( la tiene ahora su hijo José Luis Limia médico y activista nazareno de todas las causas nobles), "Cuando la recibí, me emocioné decía. Pero era tarde. Muchos inocentes que ya no están vivieron toda la vida siendo tachados de delincuentes", decía.
El único buen recuerdo del campo para Ricardo fué que allí conoció a Margarita, que iba a llevar ropa a su hermano. Se casaron tras abandonarlo en 1942 y regresar a Riotinto, donde sacó plaza de jefe de estación. "Me declaré culpable de los robos en los vagones. La gente lo hacía por hambre", recuerda. Lo echaron y se marchó a Sevilla. "Debía presentarme cada día en el cuartel. Un día llegué tarde. Me dieron una paliza", cuenta. Estuvo vigilado hasta 1963. Luego montó una panadería. Y llegó a ser uno de los líderes de este gremio en Dos Hermanas.
Era conocido como el último preso del Canal.
al menos en Sevilla y sus alrededores. Su fallecimiento nos conmueve y nos recuerda la obligación que tenemos de trabajar para que su sacrificio y los de toda su generación no caiga en el olvido. Es necesario que los jóvenes de hoy y de mañana conozcan esta trágica realidad del pasado, que no se debe repetir.
Nació en una población cercana a Riotinto en Huelva, militó desde muy joven llegando a ser Secretario General de la Juventudes Socialista Unificada en Riotinto, formó parte de la columna que salió de aquella comarca después del golpe de 1936, para intentar contribuir a la liberación de Sevilla ya ocupada por Queipo de Llano, siendo uno de los escasos supervivientes.
Fue detenido posteriormente y condenado a cadena perpetua en 1937, condena que cumplió parcialmente como mano de obra esclava en la construcción del Canal de los Presos del bajo Guadalquivir, donde sufrió, en una etapa de plenitud humana, los peores años de su vida.
Cuando le preguntaban de dónde era, él respondía que de Salvochea, una aldea a tres kilómetros de Riotinto, en Huelva. "Cada vez que lo decía, me pegaban una paliza". Había que llamarla El Campillo, como a ellos les gustaba". Y no sólo por no permitir llamar a su pueblo con el apellido del mítico revolucionario y anarquista Fermín Salvochea que le dio nombre durante los años previos al estallido de la guerra. La toponimia aquí es lo de menos.
Acabada la guerra, el régimen naciente aprovechó la mano de obra esclava para la construcción de una ambiciosa infraestructura destinada a poner en riego más de 50.000 hectáreas en Sevilla y Cádiz. El resultado es lo que aún hoy es el Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como el Canal de los Presos. Salidos de campos de concentración como el de Los Merinales, allí trabajaron miles de personas en condiciones extremas de 1940 a 1962, en uno de los mayores empeños represores franquistas.
"Me salvó todo lo que aprendí en Salvochea. Como era una colonia minera controlada por los ingleses, sabía leer y escribir, porque ellos obligaban a aprender a todos los niños", recuerda sabiéndose casi un afortunado. "No tuve que cargar piedras. Si no, no hubiera llegado a los 94 años", reflexiona. "Pero en el campo era uno más. Dormíamos todos en los barracones, en el suelo. Me podían mirar mejor o peor según el día, pero era un preso. Era un esclavo, como todos"
"Los presos en Los Merinales morían de hambre y de palizas"
Ricardo aseguraba que durante su estancia en el campo se libró por los pelos de una condena a muerte por ayudar a unos presos a escapar. Esquivó el paredón gracias, aseguraba, a la intercesión de uno de sus jefes, Tomás Valiente. Durante años, cuenta su hijo, se despertó llorando de miedo y de confusión tras unas pesadillas que le recordaban cómo, tras aquel episodio, los guardias lo sacaban por la noche para fusilarlo y luego lo devolvían entre risas al barracón.
Ricardo, que fué homenajeado por la Asociación Memoria Histórica y Justicia, tuvo enmarcada, la declaración del Ministerio de Justicia que declaraba que fue perseguido por razones políticas. ( la tiene ahora su hijo José Luis Limia médico y activista nazareno de todas las causas nobles), "Cuando la recibí, me emocioné decía. Pero era tarde. Muchos inocentes que ya no están vivieron toda la vida siendo tachados de delincuentes", decía.
El único buen recuerdo del campo para Ricardo fué que allí conoció a Margarita, que iba a llevar ropa a su hermano. Se casaron tras abandonarlo en 1942 y regresar a Riotinto, donde sacó plaza de jefe de estación. "Me declaré culpable de los robos en los vagones. La gente lo hacía por hambre", recuerda. Lo echaron y se marchó a Sevilla. "Debía presentarme cada día en el cuartel. Un día llegué tarde. Me dieron una paliza", cuenta. Estuvo vigilado hasta 1963. Luego montó una panadería. Y llegó a ser uno de los líderes de este gremio en Dos Hermanas.
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| Batallón de trabajadores del Canal de los Presos |
al menos en Sevilla y sus alrededores. Su fallecimiento nos conmueve y nos recuerda la obligación que tenemos de trabajar para que su sacrificio y los de toda su generación no caiga en el olvido. Es necesario que los jóvenes de hoy y de mañana conozcan esta trágica realidad del pasado, que no se debe repetir.
El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas( Campos de Concetración del Franquismo)
Franco ideó un complejo sistema para explotar a los presos políticos que encerró en sus cárceles. Más de 110.000 vivieron esclavizados en campos de trabajo. Varios miles, además, fueron subarrendados a empresas privadas hasta 1970. En la imagen, presos construyen el Canal del Bajo Guadalquivir.
Terminada, en abril de 1939, las operaciones bélicas de lo que se conoce como Guerra Civil, todos los órdenes de la vida española quedaron afectados por las nuevas condiciones políticas y económicas impuestas por los vencedores.
Con el fin de la contienda, comenzaron los controles de residencia y desplazamiento, las cartillas de racionamiento y el exilio o la prisión de cientos de miles de españoles derrotados.
Con el fin de la contienda, comenzaron los controles de residencia y desplazamiento, las cartillas de racionamiento y el exilio o la prisión de cientos de miles de españoles derrotados.
El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, fue creado en Septiembre de 1939, con el fin de utilizar a los reclusos en obras de utilidad nacional. Uno de sus mayores proyectos, fue la obra hidráulica del Canal del Bajo Guadalquivir, conocido popularmente como Canal de los Presos. Entre 1940 y 1962, gracias al trabajo de los prisioneros de guerra y de represaliados políticos, numerosos terratenientes sevillanos transformaron sus latifundios de secano en tierras de regadío y se construyeron varios poblados de colonización.
De la Web "Todos los Nombres". Seguir leyendo...
El Canal de los Presos, página muy completa sobre el Campo de Concentración...
Páginas sobre el Canal...
http://www.foroporlamemoria.info/agenda_fm/2005/merinales_17062005.htm
(Si no consigue entrar al pinchar, copia el enlace y lo llevas a un buscador)
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La memoria de los esclavos de Franco que construyeron el Canal de los Presos
¿Para cuándo el museo que recuerde lo que significó el campo de concentración de Merinales, en Dos Hermanas, uno de los peores del régimen y el más importante de los que se levantaron en el entorno de Sevilla?.
"El Canal." Obra de Teatro de Antonio Morillas Rodríguez. Autor y Director del Colectivo de Teatro Vistazul de Dos Hermanas ( Sevilla).






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