El «pin parental» y el último asesinato de la Inquisición.
Espacio de Reflexión.
Paco Arenas.
El
último asesinato cometido por la Inquisición fue un maestro, su nombre
Cayetano Ripoll, natural de Tortosa, y valenciano de adopción. Fue
acusado, por analfabetos en su mayoría, de no creer en Dios, de
cuestionar la fe y de enseñar a leer y escribir a los niños de Ruzafa
contra la voluntad de sus padres, que se oponían a que sus hijos fueran a
la escuela en lugar de ir a trabajar la huerta. Lo más curioso, es que
la mayoría de sus vecinos lo
consideraban, lo que era, una buena persona, generoso con los más
desfavorecidos y amigo de hacer favores a todo aquel que lo necesitaba.
Su pecado ser maestro y enseñar de acuerdo a su conciencia y en contra
de la voluntad de algunos padres.
La inquisición había sido abolida doce años antes, pero el arzobispo
de Valencia, que era todavía más reaccionario que Cañizares (el actual) y
ya es decir, firmó su condena a muerte acusado de sustituir en las
oraciones de clase la expresión «Ave María» por «alabado sea Dios», no
acudir a misa, ni llevar a sus alumnos, no salir a la puerta para
saludar el paso de la procesión, además de comer carne el viernes santo.
De nada sirvieron las protestas de la prensa internacional, pues en
España, la prensa, en manos de Fernando VII, ni se hizo eco de la
noticia. Su cuerpo, tras ser asesinado, fue quemado en la Pechina, el de
su asesino, está en la catedral de Valencia.
El llamado «pin parental» va contra el tiempo y la evolución de la historia, un intento inquisitorial de pretender crear una sociedad estúpida y sin criterio, de meter miedo y censurar la conciencia de los encargados de educar a las futuras generaciones. El mal llamado «pin parental» pretende lo mismo que quienes denunciaron a Cayetano Ripoll, tener hijos tan ignorantes y retrógrados como ellos.
Desde siempre, desde la
derecha más retrograda se ha buscado tener el control de la educación,
acabar con la educación libre, no es de extrañar que los maestros sean
siempre el objetivo principal a liquidar.
Paco Arenas

De nada sirvieron las protestas de la prensa internacional, pues en
España, la prensa, en manos de Fernando VII, ni se hizo eco de la
noticia. Su cuerpo, tras ser asesinado, fue quemado en la Pechina, el de
su asesino, está en la catedral de Valencia.El llamado «pin parental» va contra el tiempo y la evolución de la historia, un intento inquisitorial de pretender crear una sociedad estúpida y sin criterio, de meter miedo y censurar la conciencia de los encargados de educar a las futuras generaciones. El mal llamado «pin parental» pretende lo mismo que quienes denunciaron a Cayetano Ripoll, tener hijos tan ignorantes y retrógrados como ellos.
Paco Arenas


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