Nuestras ciudades se quedan sin gorriones.
Espacio de Reflexión.
SEO/BirdLife
Los gorriones son las aves más comunes en nuestras ciudades y están desapareciendo. Hay 30 millones menos de gorriones que hace 10 años y eso es un indicador de que nuestra calidad de vida está empeorando.
Algunas de las principales amenazas que sufren estas aves en nuestras ciudades son la destrucción de sus nidos, las colisiones con los cristales, la contaminación o la reducción de zonas verdes.
Ningún ave silvestre pasa tanto tiempo a nuestro lado como el gorrión común, pues siempre están ahí, en los tejados de nuestras casas, en patios, aceras, calles y jardines.
Esta especie ha evolucionado a nuestro lado y ahora su futuro está en nuestras manos.
Un futuro que cada día se hace más oscuro. Algunas ciudades ya no
escuchan su alborotado piar durante los días de primavera, mientras en
otras su sonido se apaga lentamente.
No podemos permanecer sordos ante este silencio, el
gorrión que siempre estuvo a nuestro lado debe ser también parte de la
vida de las generaciones futuras, por nosotros, y porque la fidelidad
del gorrión merece al menos el esfuerzo para salvarlo. Si lo
conseguimos, no solo estaremos salvando al gorrión, sino también a otros
muchos seres que nos acompañan cada día y nos recuerdan que la
naturaleza sigue, o quiere seguir estando ahí. Y también a nosotros
mismos, ya que lo que es bueno para el gorrión, es bueno para las personas.
Por ello, desde SEO/BirdLife trabajamos para que la
conservación de la biodiversidad se integre en el diseño y la gestión de
los entornos urbanos y se creen espacios para la biodiversidad en las
ciudades. Con ello, se minimiza el impacto de la expansión
urbanística, se asegura la salud y la calidad de vida de las personas y
sirve para reconectar a los habitantes con la naturaleza.
Nuestras propuestas se incluyen en el Manual “100 medidas para la conservación de la biodiversidad en entornos urbanos” y algunas de ellas son:
• Considerar los suelos como sistemas vivos que aportan
innumerables servicios ambientales a nuestras ciudades y que son el
soporte fundamental de la biodiversidad urbana. Para ello es preciso
restaurar los suelos ya degradados y minimizar la artificialización de
los suelos declarados urbanizables.
• “Ambientalizar” los Planes Generales de Ordenación Urbanística
(PGOU), de forma que el desarrollo urbano sea ordenado e incluya estas
medidas para la conservación de la biodiversidad.
• Identificar las áreas de mayor importancia ambiental dentro de
los municipios para establecer en ellos medidas y zonas de protección
adecuadas.
• Desarrollar un catálogo de medidas compensatorias en cada
desarrollo urbanístico, como la creación de pequeñas charcas, muros de
piedra o zonas verdes con vegetación autóctona.
• Aplicar soluciones “basadas en la naturaleza” para el diseño de
los “infraestructuras verdes” como por ejemplo tejados verdes, jardines
verticales, pavimentos verdes, sistemas urbanos de drenaje sostenible,
jardines de lluvia, parques inundables, pasos de fauna, etc…
• Integrar los espacios naturales y los hábitats conectores como
prados, ríos, bosques, etc. que hayan sido absorbidos por el crecimiento
de las ciudades, de forma que permita frenar la pérdida de
biodiversidad asociada a ellos.
• Aprovechar las oportunidades para la conservación de la
biodiversidad que genere el propio proceso de urbanismo, como por
ejemplo la aparición de nuevos espacios que puedan servir como lugar de
refugio, alimentación o reproducción.
• Evitar la degradación ambiental de las zonas periurbanas mediante por ejemplo la creación de anillos verdes periurbanos.
• Aprovechar las zonas urbanas sin uso aparente como zonas de
servidumbre, cunetas, taludes o solares abandonados como espacios
potenciales para la creación de medidas de fomento de la biodiversidad
urbana.
• Planificar una red de corredores ecológicos urbanos que mejoren
la interconectividad de los diferentes espacios verdes de las ciudades.
• Integrar la conservación de la biodiversidad en nueva obra
aprobada, especificando medidas en las licencias de obra, licencias
urbanísticas, instrucciones técnicas e incluso en las clausulas de los
propios pliegos de contratación.
• Favorecer proyectos de peatonalización y medidas de movilidad
sostenible alternativas al coche privado. La calidad del aire de las
ciudades en beneficiosa para las personas y por supuesto también para la
biodiversidad.
¡firma para protegerlos!






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