miércoles, 5 de febrero de 2020

Nuestras ciudades se quedan sin gorriones. Espacio de Reflexión.

Nuestras ciudades se quedan sin gorriones. 

Espacio de Reflexión.

SEO/BirdLife 

Los gorriones son las aves más comunes en nuestras ciudades y están desapareciendo. Hay 30 millones menos de gorriones que hace 10 años y eso es un indicador de que nuestra calidad de vida está empeorando.

Algunas de las principales amenazas que sufren estas aves en nuestras ciudades son la destrucción de sus nidos, las colisiones con los cristales, la contaminación o la reducción de zonas verdes.
 

Ningún ave silvestre pasa tanto tiempo a nuestro lado como el gorrión común, pues siempre están ahí, en los tejados de nuestras casas, en patios, aceras, calles y jardines.

Esta especie ha evolucionado a nuestro lado y ahora su futuro está en nuestras manos. Un futuro que cada día se hace más oscuro. Algunas ciudades ya no escuchan su alborotado piar durante los días de primavera, mientras en otras su sonido se apaga lentamente.

No podemos permanecer sordos ante este silencio, el gorrión que siempre estuvo a nuestro lado debe ser también parte de la vida de las generaciones futuras, por nosotros, y porque la fidelidad del gorrión merece al menos el esfuerzo para salvarlo. Si lo conseguimos, no solo estaremos salvando al gorrión, sino también a otros muchos seres que nos acompañan cada día y nos recuerdan que la naturaleza sigue, o quiere seguir estando ahí. Y también a nosotros

mismos, ya que lo que es bueno para el gorrión, es bueno para las personas.


Por ello, desde SEO/BirdLife trabajamos para que la conservación de la biodiversidad se integre en el diseño y la gestión de los entornos urbanos y se creen espacios para la biodiversidad en las ciudades. Con ello, se minimiza el impacto de la expansión urbanística, se asegura la salud y la calidad de vida de las personas y sirve para reconectar a los habitantes con la naturaleza.   
Nuestras propuestas se incluyen en el Manual “100 medidas para la conservación de la biodiversidad en entornos urbanos” y algunas de ellas son:  


•    Considerar  los suelos como sistemas vivos que aportan innumerables servicios ambientales a nuestras ciudades y que son el soporte fundamental de la biodiversidad urbana. Para ello es preciso restaurar los suelos ya degradados  y minimizar la artificialización de los suelos declarados urbanizables.

•    “Ambientalizar” los Planes Generales de Ordenación Urbanística (PGOU), de forma que el desarrollo urbano sea ordenado e incluya estas medidas para la conservación de la biodiversidad.

•    Identificar las áreas de mayor importancia ambiental dentro de los municipios para establecer en ellos medidas y zonas de protección adecuadas.

•    Desarrollar un catálogo de medidas compensatorias en cada desarrollo urbanístico, como la creación de pequeñas charcas, muros de piedra o zonas verdes con vegetación autóctona.

•    Aplicar soluciones “basadas en la naturaleza” para el diseño de los “infraestructuras verdes” como por ejemplo tejados verdes, jardines verticales, pavimentos verdes, sistemas urbanos de drenaje sostenible, jardines de lluvia, parques inundables, pasos de fauna, etc…

•    Integrar los espacios naturales y los hábitats conectores como prados, ríos, bosques, etc. que hayan sido absorbidos por el crecimiento de las ciudades, de forma que permita frenar la pérdida de biodiversidad asociada a ellos.

•    Aprovechar las oportunidades para la conservación de la biodiversidad que genere el propio proceso de urbanismo, como por ejemplo la aparición de nuevos espacios que puedan servir como lugar de refugio,  alimentación o reproducción.

•    Evitar la degradación ambiental de las zonas periurbanas mediante por ejemplo la creación de anillos verdes periurbanos.

•    Aprovechar las zonas urbanas sin uso aparente como zonas de servidumbre, cunetas, taludes o solares abandonados como espacios potenciales para la creación de medidas de fomento de la biodiversidad urbana.

•    Planificar una red de corredores ecológicos urbanos que mejoren la interconectividad de los diferentes espacios verdes de las ciudades.

•    Integrar la conservación de la biodiversidad en nueva obra aprobada, especificando medidas en las licencias de obra, licencias urbanísticas, instrucciones técnicas e incluso en las clausulas de los propios pliegos de contratación.

•    Favorecer proyectos de peatonalización y medidas de movilidad sostenible alternativas al coche privado. La calidad del aire de las ciudades en beneficiosa para las personas y por supuesto también para la biodiversidad.
 ¡firma para protegerlos!

@seoactua.org


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