viernes, 27 de marzo de 2020

DIARIO DE LA PESTE. (Fragmentos). DANIEL DEFOE La Vida en tiempos del coronavirus.





DIARIO DE LA PESTE. (Fragmentos).
DANIEL DEFOE.
 La Vida en tiempos del coronavirus. 
Textos de la Literatura Universal para disfrutar y pensar.

La obra mejor conocida de Daniel Defoe, el escritor inglés del siglo XVIII , es sin lugar a dudas Robinson Crusoe. Pero no fue de ninguna manera la única. También dejó, en su “Diario del año de la peste”, un magnífico fresco de la vida cotidiana en el Londres de la gran peste de 1665, que personalmente vivió de niño, porque en ese tiempo tenía unos cinco años de edad, aunque relata por boca de un personaje ficticio.
Daniel Defoe. Escritor inglés.1660-1731.Diario del año de la peste. La 1º edición se publicó en 1722.


El Triunfo de la Muerte (1562), óleo sobre tabla de Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569), Museo del Prado, Madrid.  

“Al estar paralizados todos los ramos de actividad, los empleos cesaron, desapareciendo el trabajo y, con él, el pan de los pobres; y los lamentos de los pobres eran, ciertamente, muy desgarradores al principio, si bien el reparto de limosnas alivió su miseria en ese sentido. Cierto es que muchos escaparon al campo, mas hubo miles de ellos que permanecieron en Londres hasta que la pura desesperación les impulsó a salir de la ciudad, al solo fin de morir en los caminos y servir de mensajeros de la muerte, pues hubo quienes llevaron consigo la infección y la diseminaron hasta los confines más remotos del reino.

Muchos de ellos eran los miserables seres de objeto de la desesperación a que he aludido antes; y fueron aniquilados por la desgracia que sobrevino después, pudiendo decirse que perecieron, no por la peste misma, sino por sus consecuencias; señaladamente, de hambre y de escasez de todas las cosas elementales, sin alojamiento, sin dinero, sin amigos, sin medios para conseguir su pan de cada día ni nadie que se lo proporcionase, ya que muchos de ellos carecían de lo que llamamos residencia legal y por ello no podían pedir nada a las parroquias. (...).

Todo ello, si bien no deja de ser muy triste, representó una liberación, ya que la peste, que arreció de una manera horrorosa desde mediados de agosto hasta mediados de octubre, se llevó durante ese tiempo a unas treinta o cuarenta mil personas de estas, las cuales, de haber sobrevivido, hubieran sido una carga demasiado pesada debido a su pobreza.” 
"Diario del año de la peste" (Fragmento).
 Daniel Defoe. Diario del año de la peste. La 1º edición se publicó 2n 1722
 (referido a la epidemia de 1664-66).
 

"De esta taberna hablo con bastante disgusto. Los dueños eran gente amable y cortés, y muy serviciales, y hasta entonces habían tenido la casa abierta y habían seguido con su comercio, aunque no de un modo tan público como antes; pero frecuentaban su casa un hatajo de hombres sin conciencia que, en medio de aquellos horrores, se reunían allí todas las noches y se entregaban a todos los excesos y escándalos habituales en tales gentes en otras circunstancias, y la verdad es que llegaban a extremos tan repugnantes que los propios dueños de la casa empezaron por sentirse avergonzados y terminaron aterrorizados por ellos.

 Generalmente se instalaban en una sala que daba a la calle, y como siempre se quedaban hasta muy tarde, cuando aparecía el carro de los muertos al final de la calle, para dirigirse a Houndsditch, que estaba delante de las ventanas de la taberna, apenas oír la campana, solían abrir las ventanas y mirar hacia fuera; y como a menudo, mientras pasaba el carro, se oían lamentaciones de la gente que estaba en la calle o se asomaba a las ventanas de sus casas, aquellos desvergonzados se burlaban de ellos y les escarnecían, sobre todo si oían que la pobre gente invocaba a Dios para que tuviese misericordia de ellos, como muchos hacían en aquellos tiempos mientras andaban por las calles"

 [Fragmento tomado de “Diario del año de la peste”, de Daniel Defoe

 

 Obra anónima que ilustra los puertos del Guadalquivir en el siglo XVI, antes de la gran peste de Sevilla que azotaría la ciudad en 1649.
Casi al mismo tiempo de Peste que narra D.Defoe en Londres había llegado a Sevilla. La epidemia de peste de 1649 fue la mayor crisis epidémica que ha padecido Sevilla, que supuso una gran quiebra de su población, en la que murieron al menos 60 000 personas, lo que representaba el 46 % de la población de la ciudad.


 La peste de 1649 en Sevilla. Anónimo. Museo del Hospital Del Pozo Santo. Sevilla

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