Natalia, la niña que no paraba de preguntar.
Cuentos. Municipales.
Pepe Oliver.
Érase una vez una niña que se llamaba Natalia, tenía 12 años y vivía en un pueblo llamado Dos Hermanas, situado cerca de una ciudad muy
bonita que se llama Sevilla.
Natalia
tenía una cosa que muchos amigos y amigas de su edad y también los
mayores consideraban rara, estaba todo el día haciéndose preguntas y
haciéndolas a los niños y niñas en su Cole, a sus hermanos, a sus padres y
abuelos en casa y a los vecinos y gentes con las que hablaba en las calles.
Pero resultaba difícil
dar una respuesta a las preguntas de aquella niña a pesar de que a ella le
parecía que deberían ser muy fáciles de responder. Natalia, estaba siempre deseosa de que los interrogantes que se hacía alguien se los pudiera aclarar.
Por ejemplo, aquí van algunas de las preguntas que solía hacer Natalia.
-"¿Por qué las madres y los abuelos llevan a los niños al Colegio en coche si las casas de los niños están muy cerquitas?-
-Natalia- los coches van más rápidos y son más seguros, otros contestaban lo hacían para que los niños no pasaran frío en el invierno y calor cuando se acerca el verano.
A Natalia no le satisfacían ni entendía las respuestas, pensaba que era mejor ir juntos los niños de las calles cercanas, hablando de sus cosas y seguía haciéndose preguntas como éstas:
-¿Por qué los papás, mamás y abuelos le llevan las maletas a los niños y niñas de su edad si ellos ya tienen fuerza para llevarlas?-
-¿Por qué los papás, mamás y abuelos le llevan las maletas a los niños y niñas de su edad si ellos ya tienen fuerza para llevarlas?-
-¿"Por qué en nuestro patio y en el de los abuelos hay muchas flores y no las hay o van desapareciendo cada vez más de los jardines públicos, de los parques y rotondas de Dos Hermanas ?.
. -¿Por qué cambian el césped natural y lo ponen de plástico?.
La gente meneaba la cabeza y solo comentaban que ya lo comprendería Natalia cuando fuera mayor. Que eso cuesta mucho dinero y quitar las flores es más barato
Natalia contestaba que ¿por qué? tenía que esperar a ser mayor para comprenderlo. -Que ya tenía 12 años y podía entender las respuestas a sus preguntas-.
Ella seguía y seguía haciendo preguntas y preguntas...
-"Por qué las aceras por dónde caminan las personas son muchos más estrechas que las calles por donde corren los coches"?-
-¿Por qué la señal de tráfico cerca de los colegios en vez de poner "peligro niños" no ponen "peligro coches"?.
-¿
Por qué los mayores dejan las cacas de los perros en las calles? o ¿
porqué abandonan perros que regalaron a sus hijos y no le compraron un
peluche si pensaban abandonarlos?.
A veces se hacía preguntas que parecía que nadie pensaba que se le pudiera ocurrir a una niña. Por ejemplo, algunas como éstas.
A veces se hacía preguntas que parecía que nadie pensaba que se le pudiera ocurrir a una niña. Por ejemplo, algunas como éstas.
¿Por qué en Dos Hermanas cada vez más arrancan los olivos de los árboles que dan aceites, aceitunas y trabajo a las personas y los plantan de adorno en las rotondas de Dos Hermanas?.
¿ Los terrenos abandonados de las antiguas fábricas de mi pueblo, Movand, Cerámicas Bellavista, Cydeplast y muchos otros van a seguir toda la vida abandonados?¿Nunca harán nada los que mandan?
Preguntaba y preguntaba sin conseguir respuestas casi nunca.
¿ Los terrenos abandonados de las antiguas fábricas de mi pueblo, Movand, Cerámicas Bellavista, Cydeplast y muchos otros van a seguir toda la vida abandonados?¿Nunca harán nada los que mandan?
Preguntaba y preguntaba sin conseguir respuestas casi nunca.
La gente meneaba la cabeza y la dejaba en paz y por imposible. Consideraban a Natalia un bicho raro que quizàs no la habían sabido enseñar en el camino recto y hacerse las preguntas correctas en su casa o en la escuela... o en las dos.
César un niño de su clase, escuchaba siempre muy atento las preguntas que día tras día en clase y en la calle oía con mucha atención a Natalia. Terminaron siendo grandísimos amigos y César se convirtió en otro gran preguntón.
Pasó el tiempo, Natalia y César tienen ahora 18 años y van a la Universidad Pablo de Olavide.
¿Creéis que siguen haciendo preguntas a todo el mundo y en todos los lugares que pisan como hacían todos los días cuando era niños?
¿Los seguirán considerando bichos raros en Dos Hermanas, en sus casa y en la Universidad si las siguen haciendo?.
¿Habrán cambiado ellos, habremos cambiado nosotros?. ¿Es bueno hacerse tantas preguntas?

¡
Pasó el tiempo, Natalia y César tienen ahora 18 años y van a la Universidad Pablo de Olavide.
¿Creéis que siguen haciendo preguntas a todo el mundo y en todos los lugares que pisan como hacían todos los días cuando era niños?
¿Los seguirán considerando bichos raros en Dos Hermanas, en sus casa y en la Universidad si las siguen haciendo?.
¿Habrán cambiado ellos, habremos cambiado nosotros?. ¿Es bueno hacerse tantas preguntas?

¡


Me ha encantado Pepe, esas preguntas también no las hacemos algunos mayores.
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