sábado, 25 de enero de 2020

Rosalía, la Mujer que adoraba los libros. Cuentos Municipales.



 
Rosalía, la Mujer que regalaba libros.
 Cuentos Municipales.
Pepe Oliver

 

Esta historia me la han contado y no sé que parte tiene de verdad, de fantasía o leyenda.

-Dice así- 

En el año 2.033 en el Municipio de Dos Hermanas, hubo una buena señora que se llamaba Rosalía  que adoraba los libros. Vivía en la Barriada de Vistazul. Desde pequeña su mayor satisfacción era  cuando se iba a la cama y antes de dormir leer un  ratito. Este disfrute lo aprendió de sus abuelos y sus papás que siempre le contaban cuentos.
 Se hizo mayor y quien la veían la reconocían enseguida porque Rosalía siempre llevaba un libro en las manos o en el bolso.
  Se la podía ver sentada en un banco del Parque de la Alquería, en los Jardines leyendo o en su jardincito de la barriada de Vistazul. 

Cuando viajaba en autobús o en el metro donde  casi todo el mundo llevaba un móvil en las manos, Rosalía  llevaba un libro abierto, ensimismada en su lectura.

 Estaba preocupada porque veía que en su pueblo, Dos Hermanas, a pesar de tener dos buenas bibliotecas, las gentes leían  muy poco.
 Rosalía y siempre tuvo una idea en la cabeza, una  frase que había leído en internet y que se le había quedado muy grabada.

-"la lectura perjudica gravemente la ignorancia"-


Le daba vuelta a su cabeza para ver el modo de como ella podía contribuir animar a la lectura a las gentes de su barrio y de su pueblo. Y...  
pensaba y pensaba...

Un día  le llegó una idea a su cabeza... tenía serias  dudas que funcionara, pero...
pensó que no pasaría nada por probar e intentarlo.

Ella misma fabricó una estantería pequeña que  pudiera colgar en la puerta de
 su  jardín que daba a la calle.
 
Pintó un cartel de madera con dibujos que tituló

-Libros, libres, suelta uno y coge otro- 

Y Rosalía, colgó la estantería repleta de libros... y se dispuso, llena
 de nervios a ver que sucedía. 

Los tres primeros días no pasó nada. Nadie se acercó, el cuarto y quinto 
día fué  peor, faltaban libros,  nadie los había intercambiado,
 pero eso  no preocupó a Rosalía.

Ella se decía -fenomenal- alguien ya está leyendo libros que pasaron
 por mis manos.


 El Lunes cuando se cumplía una semana, pasó algo que llenó de 
tristeza a Rosalía cuando por la mañanita se asomó a la calle, 
todos los libros estaban sacados y tirados en la calle y a un par de ellos, le habían
 rooas muchas de sus  hojas, estaban sin las pastas y sin las portadas.
 
Pensó aquella  frase de" la ignorancia la trae  la falta de lecturas" y se dispuso
 a volver a llenar la estantería con algunos de sus  libros.

  -Dicho y hecho- la estantería se volvió a llenar de libros.


Pasaron los días y su idea seguía sin funcionar pero  ya en el siguiente
 mes nunca faltó un libro de la estantería aunque tampoco se llevaba
 nadie uno para leerlos. 
 ...Rosalía no desfalleció.
 
Al cabo de los tres meses, se acercaron  una tarde tres niños a casa 
de Rosalía, Juani, Margarita y Antonio y le dijeron que su idea era
 muy bonita y que  a ellos les encantaba, le preguntaron  si estaría 
 dispuesta a ir a su clase del Cole  a explicarla, también  le comentaron  que 




ellas se lo habían planteado al maestro y a éste  le pareció muy buena la idea.

Rosalía se acercó a Colegio Antonio Gala y visitó la clase de 6º de Primaria, habló con los niños y niñas y les contó un cuento. Los niños quedaron encantados con el cuento y con lo que estaba haciendo Rosalía.
 
Fernando un niño de la clase planteó a la clase  que porqué no le hacían
 la propuesta al Colegio y se hacía en el patio una gran estantería que pudiera ser usada por todos los niños y familias del Cole. Le llamaría "

"Estanterías de libros para cambiar o regalar",


 La idea de Fernando fué correspondida con un aplauso y las caras sonrientes y entusiasmadas  de los niños y niñas de la clase. 


Gloria planteó que por qué no escribían una carta a todos los Colegios e Institutos de Dos Hermanas explicando la idea y que si tenían dudas, ellos y Rosalía irían a explicarle el Proyecto.


 Al cabo de tres meses ya había 7 estanterías realizadas por los propios alumnos de  diferentes colegios  llenos de libros para intercambiar.

El curso siguiente todos los Colegios e Institutos se habían acogido a la 
idea de  Rosalía y los niños y niñas de 6º de Primaria.

 Se creó un Consejo de alumnos de los  diferentes Colegios que nombraron 
a Rosalía, Presidente de Honor del Consejo y los delegados de los 
diferentes Colegios se  reunían periódicamente para revisar como iba el Proyecto.

De las propuestas de los diferentes niños pareció muy bien la de llevar a cabo  el Proyecto de "Estanterías de libros para cambiar o regalar",  y la llevaron a las diferentes Asociaciones de Vecinos y Centros Sociales de Dos Hermanas que acogieron muy bien las ideas y el proyecto de los niños de los Colegios de Dos Hermanas.
 En sucesivas reuniones del Consejo surgieron más ideas, se creó los "sábados  de intercambio de libros" en los Parques y jardines de los  barrios de  de Dos Hermanas, cada semana en uno diferente, idea que ampliaron con actividades de "Cuentacuentos" y Teatros de Títeres que coordinó Marisa, una mujer que sabía y amaba  mucho los  títeres.

En la pared del Jardín de Rosalía nunca faltaron libros, y tuvo que
 ampliar la estantería, el afán y el entusiasmo de Rosalía se contagió 
y en muchas casas de casi todas las barriadas de Dos Hermanas y 

Montequinto se hizo normal las   estanterías con libros para intercambiar.
  • La labor de Rosalía fué reconocida por todos los niños, niñas y personas adultas  de Dos Hermanas y el Consejo de niños de los Colegios, 
Las AA.VV y los Centros Sociales pidieron que se la nombrasen
 "Hija predilecta de Dos Hermanas" y... consiguieron que  la nueva Biblioteca
 que se abrió en Dos Hermanas se le pusiera su nombre.

Me desperté esa mañana con la duda si era un sueño o una  realidad. Pero de algo estaba seguro.¡¡Hay muchas Rosalías en Dos Hermanas!! ¡¡Conozco a  otras en LAS PORTADAS!!...Marga y Sonia aman los libros y tienen otra estantería. 

 Y me dije -Si no pasó... pasará-.Ah,   y en el Parque de los Pinos y Entretorres ya hay otros rincones donde se intercambia libros...parece que los sueños se pueden ir cumpliendo
Pepe Oliver

 


 

miércoles, 22 de enero de 2020

Apuestas online: una adicción en auge.


Apuestas online: una adicción en auge. 
 Espacio de Reflexión
Las apuestas online se han convertido en la segunda causa de tratamiejnto por adicción al juego en España. La práctica de apuestas deportivas online está plenamente consolidada en nuestro país. El número de jugadores que operan a través de la red se ha duplicado en el último año, y con ello, los casos de dependencia a esta nueva forma de juegos de azar.

Las apuestas online en España

En 2016, en España, el 5,1% de la población adulta (el equivalente a 1,8 millones de personas) probó suerte con este tipo de apuestas online, frente al 3,8% registrado en 2015. Los jugadores son en su mayoría hombres (el 9,1% respecto al 1,1% de mujeres), jóvenes (más de la mitad tiene menos de 35 años), muchos de ellos universitarios, y de todos los grupos sociales. Cada uno se gasta de media 243 euros anuales en una industria que sólo en el 2016 destinó 98 millones a fines publicitarios y de promoción.

Todos los que entran y prueban las apuestas online, están expuestos al riesgo de engancharse al juego online. Creen haber encontrado una forma fácil de ganar dinero mientras ven jugar a su equipo. Empiezan apostando pequeñas cantidades y terminan perdiendo el control.


¿Por qué enganchan los juegos online?
La razón principal de su poder es que reúnen una serie de características que le dan un potencial adictivo mucho más rápido e intenso que cualquier otra modalidad de juego presencial.
  • Te permite jugar en solitario.
  • La brevedad del tiempo transcurrido entre la apuesta y el resultado que actúa con refuerzo inmediato.
  • La posibilidad de jugar una apuesta de baja cuantía.
  • La facilidad que supone jugar a través de cualquier dispositivo y su disponibilidad las 24 horas.
  • Proporciona privacidad. Tú sólo, frente al ordenador, o con la discreción que proporcionan las aplicaciones descargadas en el móvil, sin la preocupación de qué pensarán las personas que están alrededor.

Muchas de las normas autonómicas establecen distancias mínimas entre las casas de apuestas y los centros educativos, que oscilan entre los 400 metros de Murcia y los 100 de Madrid o Baleares. El proyecto de ley de la Comunidad Valenciana prevé un límite de 700 metros. Los lugares respecto de los que se establece la limitación también varían. Mientras el Gobierno madrileño lo circunscribe a centros de enseñanza no universitaria, Baleares incorpora parques públicos, pisos de acogida o dependencias deportivas. 

Otras también imponen restricciones en las distancias entre las salas de juego. Extremadura ha impuesto una separación de 250 metros, los mismos que en Baleares, con la excepción de Palma, donde se amplía a 500. 
Todas las regulaciones incluyen la obligación de establecer mecanismos de control para impedir el acceso a menores e incrementan las sanciones por quebrantar esa medida. Murcia, la comunidad con mayor proporción de salas de juego por habitante, ha paralizado provisionalmente el otorgamiento de licencias de apertura.



 https://www.publico.es/sociedad/ludopatia-casas-apuestas-juego-online-nueva-heroina-jovenes.html

lunes, 20 de enero de 2020

El «pin parental» y el último asesinato de la Inquisición. Espacio de Reflexión.Paco Arenas.



El «pin parental» y el último asesinato de la Inquisición.
 Espacio de Reflexión.
Paco Arenas. 
El último asesinato cometido por la Inquisición fue un maestro, su nombre Cayetano Ripoll, natural de Tortosa, y valenciano de adopción. Fue acusado, por analfabetos en su mayoría, de no creer en Dios, de cuestionar la fe y de enseñar a leer y escribir a los niños de Ruzafa contra la voluntad de sus padres, que se oponían a que sus hijos fueran a la escuela en lugar de ir a trabajar la huerta. Lo más curioso, es que la mayoría de sus vecinos lo consideraban, lo que era, una buena persona, generoso con los más desfavorecidos y amigo de hacer favores a todo aquel que lo necesitaba. Su pecado ser maestro y enseñar de acuerdo a su conciencia y en contra de la voluntad de algunos padres.

La inquisición había sido abolida doce años antes, pero el arzobispo de Valencia, que era todavía más reaccionario que Cañizares (el actual) y ya es decir, firmó su condena a muerte acusado de sustituir en las oraciones de clase la expresión «Ave María» por «alabado sea Dios», no acudir a misa, ni llevar a sus alumnos, no salir a la puerta para saludar el paso de la procesión, además de comer carne el viernes santo.
De nada sirvieron las protestas de la prensa internacional, pues en España, la prensa, en manos de Fernando VII, ni se hizo eco de la noticia. Su cuerpo, tras ser asesinado, fue quemado en la Pechina, el de su asesino, está en la catedral de Valencia.

El llamado «pin parental» va contra el tiempo y la evolución de la historia, un intento inquisitorial de pretender crear una sociedad estúpida y sin criterio, de meter miedo y censurar la conciencia de los encargados de educar a las futuras generaciones. El mal llamado «pin parental» pretende lo mismo que quienes denunciaron a Cayetano Ripoll, tener hijos tan ignorantes y retrógrados como ellos.


Desde siempre, desde la derecha más retrograda se ha buscado tener el control de la educación, acabar con la educación libre, no es de extrañar que los maestros sean siempre el objetivo principal a liquidar.
Paco Arenas

 

viernes, 17 de enero de 2020

Natalia, la niña que no paraba de preguntar. Cuentos Municipales.



Natalia, la niña que no paraba de preguntar.
Cuentos. Municipales.
Pepe Oliver.

   Érase una vez una niña que se llamaba Natalia, tenía 12 años y vivía en un pueblo llamado  Dos Hermanas, situado cerca de una ciudad muy bonita que se llama Sevilla. 

Natalia tenía una cosa que muchos amigos y amigas  de su  edad y también los mayores consideraban rara, estaba todo el día haciéndose preguntas y haciéndolas a los niños y niñas  en su Cole, a sus hermanos, a sus  padres y abuelos  en casa y a los vecinos y gentes con las que hablaba en las calles.

Pero resultaba  difícil dar una respuesta a las preguntas de aquella  niña a pesar de que a ella le parecía que deberían ser  muy fáciles de responder. Natalia,  estaba siempre deseosa de que  los interrogantes que se hacía  alguien se los pudiera aclarar.

Por ejemplo, aquí van algunas de las preguntas que solía hacer Natalia.

-"¿Por qué las madres y los abuelos llevan a los niños al Colegio en coche si las casas de los niños están muy cerquitas?-
La gente le miraba y algunos respondían:
-Natalia- los coches van más rápidos y son más seguros, otros contestaban lo hacían  para que los niños no pasaran frío en el invierno  y  calor cuando se acerca el verano.
A Natalia no le satisfacían ni entendía las respuestas, pensaba que era mejor ir juntos los niños de las calles cercanas,  hablando de sus cosas y seguía haciéndose preguntas como éstas:

-¿Por qué los papás, mamás y abuelos le llevan las maletas a los niños y niñas de su edad si ellos ya  tienen fuerza  para llevarlas?-

-¿"Por  qué en nuestro patio  y en el de los abuelos hay muchas flores   y no las hay o van  desapareciendo cada vez más   de los jardines públicos, de los parques y rotondas de  Dos  Hermanas ?.
. -¿Por qué cambian el césped natural y lo  ponen  de plástico?.
La gente meneaba la cabeza y solo comentaban que ya lo comprendería Natalia cuando fuera mayor. Que eso cuesta mucho dinero y quitar las flores es más barato

Natalia contestaba que ¿por qué? tenía que esperar a ser mayor para comprenderlo. -Que ya tenía 12 años y podía entender las respuestas a sus preguntas-.

  Ella seguía y seguía haciendo preguntas y preguntas...
-"Por qué las aceras por dónde caminan las personas son muchos más estrechas que las calles por donde corren los coches"?-
-¿Por qué la señal de tráfico  cerca de los colegios en vez de poner "peligro niños" no ponen "peligro coches"?.
-¿ Por qué los mayores dejan las cacas de los perros en las calles? o ¿ porqué abandonan perros  que regalaron a sus hijos y no le compraron un peluche si pensaban abandonarlos?.

A veces se hacía preguntas que parecía que nadie pensaba que se le pudiera ocurrir a una niña. Por ejemplo, algunas como éstas.


¿Por qué en Dos Hermanas  cada vez más arrancan los olivos de los árboles que  dan aceites, aceitunas y trabajo a las personas y los plantan  de adorno en las rotondas de  Dos Hermanas?.
 ¿ Los terrenos abandonados de las antiguas fábricas de mi pueblo, Movand, Cerámicas Bellavista, Cydeplast  y muchos otros  van a seguir toda la vida abandonados?¿Nunca harán nada los que mandan? 

Preguntaba y preguntaba sin conseguir respuestas casi nunca.

La gente meneaba la cabeza y la dejaba en paz y por imposible. Consideraban a Natalia un bicho raro que quizàs no la habían  sabido enseñar en el camino recto y hacerse las preguntas correctas en su casa o en la escuela... o en las dos.
César un niño de su clase, escuchaba siempre muy atento las preguntas que día tras día en clase y en la calle oía con mucha atención a Natalia. Terminaron siendo grandísimos amigos y César se convirtió en otro gran preguntón.

Pasó el tiempo, Natalia y  César tienen  ahora 18 años y van a la Universidad Pablo de Olavide.

¿Creéis que  siguen haciendo preguntas a todo el mundo y en todos los lugares que pisan como  hacían todos los días cuando era niños?
¿Los seguirán considerando bichos raros en Dos Hermanas, en sus casa y en la Universidad si  las siguen haciendo?.

¿Habrán cambiado ellos, habremos cambiado nosotros?. ¿Es bueno hacerse tantas preguntas?




¡

miércoles, 15 de enero de 2020

Manifiesto Ambiental y ecologista. Carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle.

Manifiesto Ambiental y ecologista. 
Espacio de Reflexión.
 Carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, actual Estado de Washinton.



El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.


¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.


Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. «Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.


Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.


Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.


No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo.


Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.


Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí.


Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.


Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.


Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. Él es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para Él y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. 

Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia…

viernes, 10 de enero de 2020

Historias de la emigración española. Espacio de Reflexión

Placa a los emigrantes españoles en VERACRUZ.MÉJICO.





“Los españoles no saben en realidad quiénes son, pues ignoran quiénes fueron"
Juan Goytisolo
 Espacio de Reflexión 

Hay un artículo impresionante de 1998 de Juan Goytisolo titulado ¡Quién te ha visto y quién te ve!  Debería ser de lectura obligada en todos los centros educativos. Tiene plena actualidad. Es todo un aviso a los españoles, en el que describe la situación de la provincia de Almería en diferentes momentos de la dictadura franquista. Almería era entonces la Cenicienta de nuestras provincias. Una frase cruel, despectiva, abreviaba sus lacras y desdichas: "esparto, mocos y legañas”. En aquellos momentos se estaba produciendo el gran éxodo a Europa. En las ciudades alemanas, francesas, belgas, suizas, holandesas, millares de españoles identificables por su indumentaria, maletas y avíos se apiñaban en las estaciones de trenes y autobuses en busca de direcciones y contactos. La economía europea necesitaba brazos. Asistentas de hogar, albañiles, peones, camareros, obreros no especializados trabajaban en unas sociedades en crecimiento. Y hoy, en El Ejido, la fuerza más votada ha sido VOX, con casi el 30%., cuyo programa es claramente racista y xenófobo. ¡Qué contraste! ¡Qué de vueltas da el mundo!

Ahora quiero fijarme en un momento un poco anterior y que debería servir también de reflexión para muchas mentes españolas dormidas.

Es conocido que  una auténtica avalancha humana de exiliados republicanos pasó la frontera hacia Francia para huir de las represalias de la dictadura franquista. El trato de las instituciones francesas fue vergonzoso, como mostraré más adelante. Todo lo contrario que el dispensado por Lázaro Cárdenas, el presidente de la República de México de 1934 a 1940, que desde los inicios de la Guerra Civil española nos tendió una mano amiga. Dio asilo político en su embajada a los que padecían los rigores del conflicto, tomó a su cargo a más de 400 niños españoles (Morelia) y tras el conflicto, acogió cerca de 25.000 españoles del bando republicano. No sólo a los intelectuales de prestigio, los investigadores o los científicos. También los artesanos, los obreros, los agricultores.

Frente a la desvergüenza del gobierno francés de entonces y  de los dirigentes actuales de la UE, sobresale el siguiente comunicado de Cárdenas, de 23 de junio de 1940 a su embajador en Francia, Luis I. Rodríguez: "Con carácter urgente manifieste usted al Gobierno francés que México está dispuesto a recoger a todos los refugiados españoles de ambos sexos residentes en Francia. Diga usted que este Gobierno está tomando medidas conducentes para llevar a la práctica esta resolución en el menor tiempo posible. Si el Gobierno francés acepta en principio nuestra idea, expresará usted que desde el momento de su aceptación, todos los refugiados españoles quedarán bajo la protección del pabellón mexicano. Asimismo, de aceptar el Gobierno francés, sugiera usted forma práctica para realizar propósito, en la inteligencia de que en atención a las circunstancias, nos dirigimos a Gobiernos alemán e italiano, comunicándoles nuestro deseo. Conteste urgentemente".

Rodríguez pese al cruento escenario tras la intervención nazi, cumplió su misión urgente en aquella Francia humillada y de gobiernos divididos, para lograr la salida de miles de refugiados. Además escribió un libro extraordinario sobre estos momentos trágicos de Francia Ballet de Sangre. La caída de Francia, con un prólogo precioso de Pablo Neruda, del que extraigo estas palabras: “Luis I. Rodríguez actúa cuando ya la araña feroz está engullendo y digiriendo la catástrofe. Ya ha terminado la comedia angustiosa de España. Franco está sentado sobre un millón de cadáveres; las cárceles están apretadas de seres humanos; el destierro divide a España con una cicatriz inolvidable, entre un pueblo famélico y martirizado que quiere salir y un río de desterrados que esperan el regreso. Nadie habla ya de civilización occidental defendida: España es la primera víctima de una conspiración criminal y Franco un pequeño lacayo, barrigudo y sangriento, poseído también de un odio recalcitrante por la cultura y la libertad. A la historia diplomática y pública de México, pertenece desde hoy este noble y elevado libro…. Este libro es una nueva enseñanza, agregada a las de cada día. Enseñanza más digna de ser tomada en cuenta que la noticia de una batalla perdida, porque esta sumersión en el torbellino, en el corazón traicionado de Francia, en la danza de la sangre, está hecha con la ternura, con la nobleza y la misericordia de un hombre que, como Luis I. Rodríguez, llevó a ese pueblo y a ese drama, con la representación de México, las manos acogedoras de América y las llaves de la Libertad”.

Rodríguez salvó además a Manuel Azaña y Juan Negrín. Merece la pena destacar su conversación mantenida con el general Petain, el cual le pregunta: "¿Por qué esa noble intención que tiende a favorecer a gentes indeseables?" Rodríguez: "Le suplico la interprete usted, como un ferviente deseo de beneficiar y amparar a quienes llevan nuestra sangre y nuestro espíritu". Le replicó Petain: "Pero llamemos a esa actitud impulso de humanidad, mejor que auxilio a Francia, porque de sobra conocemos que en las grandes miserias las ratas son las primeras que perecen, y en el caso nuestro, los exiliados de España estarían obligados a llevar ventajosa delantera a mis compatriotas".

Rodríguez nos describe con extraordinario realismo y crudeza los campos de concentración franceses, ofrecidos como albergue a españoles: "Deshonran al Gobierno francés y a un pueblo que creímos un positivo baluarte de solidaridad humana, de hospitalidad fecunda y limpia. No exageramos al decir que esas prisiones, ni siquiera dignas de enemigos, son claro exponente de almas retacadas de hollín, de cerebros enloquecidos por la ruindad y el miedo; son obra del desastre moral de Francia, del egoísmo, de la estulticia, de la falta de fe en el destino propio. En nombre de su trilogía vital, esgrimían y esgrimen la técnica de complicada tortura; en nombre de la Libertad, encadenan a sus hermanos de ayer, haciéndoles sentir, con refinada crueldad, el innoble peso de una esclavitud que no merecen; en nombre de la Igualdad los encierran en los campos de concentración —dantescas cárceles con verdugos senegaleses—, y los señalan con diversos colores puestos sobre el pecho, acorralándolos como bestias “infestadas” de rebeldía y pundonor. En nombre de la Fraternidad, los dejan morir de dolor y de hambre, frente a un horizonte de púas y de mugre; se burlan de su desgracia deshonrando la ironía; martirizan a los niños prisioneros cuando los ven jugando; la bayoneta del negro rompe la pelota de goma policromada; escupen contra los sabios su enano desprecio; ultrajan a las mujeres con su chata lascivia y persiguen a las adolescentes con sus ojos de batracio y sus gestos fangosos. Estos mezquinos sacristanes en esa “misa negra” de Francia, se empeñan en llenar de pesadumbre el corazón de los refugiados españoles; pero jamás podrán inocularles su cobardía. Quienes defendieron Madrid, escribiendo una heroica gesta que es un ancho respiro en esta cloaca de pasiones y de intereses bastardos, con sólo su presencia irritan a los que están dispuestos a pactar con el enemigo, pensando únicamente en el precio de la deshonra. Por eso les molesta ver tanta miseria material, pero tanta riqueza de espíritu; por eso les indigna contemplar una serenidad, una fortaleza, un egregio coraje y una dignidad que ellos, los opresores, han olvidado en esta hora de prueba para el mundo”.


 ¡Vaya ejemplo de la Francia de la libertad, igualdad y fraternidad!

 La categoría moral de Rodríguez queda demostrada por la acción siguiente. La mañana del martes 5 de noviembre de 1940, el prefecto de Montauban quiso impedir la presencia de españoles en el cortejo y  enterrar al último presidente de la II República, Manuel Azaña, con la bandera de Franco. Rodríguez se enfrentó a él, negándose a semejante “blasfemia”, y al no poder hacerlo con la republicana, desafío al representante de las autoridades francesas con estas palabras: “Lo cubrirá con orgullo la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos, una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección”.


Los españoles, sobre todo los que se autoproclaman republicanos, deberían recordar y homenajear de alguna manera a Luis I. Rodríguez, como por supuesto a Lázaro Cárdenas. Ya va siendo hora. Podría  reeditarse el libro Ballet de sangre. La caída de Francia, para su divulgación y reflexión especialmente en los centros educativos y también en la sociedad española.

Por si no fuera ya bastante, en el puerto de Veracruz entre los monumentos para conmemorar la llegada de emigrantes españoles, hay uno, una estatua de un hombre de mediana edad, vestido con traje rústico, gorra y con una maleta de madera en su mano derecha, con la siguiente inscripción "En recuerdo de todos los emigrantes españoles que llegaron a México por este puerto, en busca de un mejor futuro y que con su trabajo han contribuido a engrandecer esta generosa y hospitalaria Gran Nación Mejicana".  ¿Existe algún monumento semejante en algún puerto español en agradecimiento a los inmigrantes, que cuidan a nuestros ancianos y niños, limpian nuestros portales, recogen nuestra fruta, nos traen los paquetes a casa…?


 Termino con unas palabras del artículo de Goytisolo: “Como escribía Américo Castro, "vivir culturalmente exige estar siempre alerta, percatarse de que no basta con ser Consumidor o aplicador de la cultura ajena... Cuando los españoles se den cuenta de quiénes y cómo han sido, sus circunstancias mejorarán considerablemente. Porque la verdad es que hoy día no están habitando su propia historia; es decir, no saben en realidad quiénes son, pues ignoran quiénes fueron".

Nueva Tribuna 
https://www.nuevatribuna.es/opinion/candido-marquesan-millan/espanoles-saben-realidad-quienes-son-pues-ignoran-quienes-fueron/20190110114326159108.html?fbclid=IwAR2l55Dy7o58axjeXKr1OGzwMTUyk-lLo5cR6184Mgq518f-WN6L6TpO148

domingo, 5 de enero de 2020

La desposesión de las ciudades.Espacio de reflexión.Antonio Garrido. Portal de Andalucía.

La desposesión de las ciudades

Antonio Garrido. Portal de Andalucía.

Espacio de reflexión.

En 2001, la UNESCO declaró la plaza Yemá el Fná (Marrakech) Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En gran medida, ello se debió a la movilización impulsada por el escritor (premio Cervantes en 2014) e intelectual nacido en Barcelona, Juan Goytisolo. La plaza Yemá el Fná de Marrakech es un espacio público en el que han confluido ancestralmente lenguas, tradiciones y culturas en un ambiente abigarrado de imágenes, palabras, gestos, sonidos y vestimentas de colores. Narradores de cuentos, alquimistas, vendedores, encantadores de serpientes, acróbatas, nigromantes, domadores de monos… todo un caleidoscopio de expresiones culturales en libertad que, finalmente, recibió el reconocimiento de la Unesco para salvaguardar este denso y rico patrimonio oral e inmaterial. Juan Goytiloso, desde la muerte en 1996 de su esposa, Monique Lange, había fijado su residencia en Marrakech y era un habitual paseante de la plaza que disfrutaba con su incesante murmullo social y la diversidad de su vida cultural.
 En 1997 conoció que iban a edificarse edificios altos y de cristales en los alrededores de la plaza y a construirse un aparcamiento subterráneo, una incipiente ofensiva urbanística de reordenación general del entorno apoyada por las autoridades locales que amenazaba la pervivencia de la plaza como el gran espacio cultural y de socialización comunitaria que fue durante siglos. La movilización que impulsó Goytisolo junto a otros intelectuales marroquíes detuvo la operación y promovió la mencionada inscripción de la plaza Jemaa el Fna en el Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Es una experiencia aleccionadora y ejemplar en la dirección opuesta a las metástasis urbanísticas y financieras que, en la mayoría de nuestras ciudades, están fulminando experiencias y espacios públicos poblados de convivencias plurales e intercambios culturales.
Las ciudades en el neoliberalismo, centros mercantilizados, periferias degradadas
Los centros históricos de las ciudades están siendo reordenados bajo intensos procesos de mercantilización que producen extrañamiento cultural y duras lógicas de exclusión y gentrificación. Las ciudades, esos bosques de la modernidad (Baudelaire, W. Benjamin), han constituido espacios transformadores de las relaciones políticas y han sido transformados por ellas. Pero la reconfiguración urbana bajo lógicas neoliberales está escindiendo la cuestión humana de la sociabilidad de su ligazón histórica con la producción colectiva de los espacios. El valor de uso del espacio urbano es sustituido por el valor de cambio. Los centros históricos de las ciudades son deformados bajo la racionalidad financiera e instrumental que los convierte en parques temáticos turistificados, infestados de bares y restaurantes, de tiendas de souvernirs, de marketing “cultural” y de las mismas grandes marcas comerciales, una suerte de elitización del espacio y de economía inmoral de la banalidad y los negocios. En el revés de este proceso de mercantilización y de apropiación privada de la ciudad, de salida para los excedentes de capital y de “buen clima” para los inversionistas, están los barrios degradados de las periferias, heridos por la precarización, el paro endémico, el empleo de subsistencia, la erosión de los escasos servicios públicos, la cultura de la beneficencia y el conflicto con la seguridad.
En el capitalismo neoliberal la fábrica no es ya el centro exclusivo de la valorización del capital y todas las esferas de la vida se mercantilizan (Wendy Brown). A la economización de la política (la desdemocratización y la pérdida de soberanía de los Estados, que quedan sometidos a la voluntad y los chantajes de los mercados), se añade la intensificación del espacio como soporte y solución al problema de los excedentes de capital (David Harvey).
El derecho a la ciudad
Es el derecho a la ciudad de la que hablaba Lefebvre el que se ha comprometido, pero no el derecho a usarla, sino el derecho popular a transformarla, a recrearla, a vivirla e inventarla. La vivencia de la ciudad fue clásicamente una experiencia de socialización, encantamiento, aprendizaje, recreación, indagación sensorial y cognitiva. Perder el tiempo paseando la ciudad había sido a lo largo de la historia moderna una experiencia de observación y construcción vivencial del mundo propio que empezaba en la infancia. Sin embargo, con los espacios urbanos rediseñados a imagen y semejanza del varón adulto blanco que va de su casa al trabajo en coche, hoy los niños no pueden explorar sus calles y son llevados por los padres en ese mismo coche desde la puerta de la casa hasta la puerta del colegio. Los niños y niñas han sido expulsados de las calles, donde  jugar es inseguro, salvo en pequeños y uniformizados guetos, a modo de reservas infantiles, en los que se hacinan bajo la mirada vigilante de sus padres. La infancia en las ciudades ha sido privada de descubrir y vagabundear por el entorno urbano, de vivir riesgos, del derecho y la necesidad cognitiva a una movilidad autónoma y de disfrutar de la experiencia estética de curiosear la proximidad.
Una fuerte pérdida de soberanía social sobre los entornos urbanos ha reforzado mecanismos de segregación espacial y colonialismo urbano, de degradación ambiental y de acumulación por desposesión en detrimento de la idea de la ciudad como bien común. Este proceso, sin embargo, no ha transcurrido sin resistencias y sin la aparición de nuevas luchas urbanas (ecologistas, por la vivienda, por los servicios públicos, por la cultura) que disputan el derecho a la ciudad y la “producción social del espacio” (D. Harvey)
La gran explanada que es la plaza Jemaa el Fna no configura un entorno físico, sino una historia colectiva y diversa de producción cultural o, lo que es lo mismo, la pervivencia de un espacio urbano como valor de uso, más allá de las necesidades de valorización del capital concentrado en unas pocas manos. Jemaa el Fna simboliza la salvaguarda de un tesoro colectivo: la producción política a lo largo del tiempo de un espacio como bien común atravesado por la oralidad, los sonidos, los aromas, la danza, el murmullo, la seducción, los sabores, las historias y los cuentos.
Al contrario, pensemos, por ejemplo, en la Alameda de Sevilla, un entorno urbano hoy extraño y banal, asfixiado de bares y tomado por el “buen clima para los negocios” ¿Cuántos espacios urbanos, plazas, laberintos de calles y barrios de Andalucía, igualmente constituidos y entretejidos por el hacer, el decir y el experimentar social y cultural de lo popular y común, deberían tener, como la plaza de Marrackech, un mismo destino protegido y a salvo de la mercantilización neoliberal? Ojalá proliferen mil resistencias y luchas populares que articulen alternativas contrahegemónicas contra la desposesión urbana, para recuperar el derecho a la ciudad, a vivir y reapropiarse la ciudad como bien colectivo.

miércoles, 1 de enero de 2020

LAMPEDUSA. EL MAR LLORA..


LAMPEDUSA. EL MAR LLORA.
Pepe Oliver 

Anochecía sobre las costas de Lampedusa. Desde la orilla tres grupos de voluntarios miraban con angustia al mar para localizar barcas cargadas de personas de África de y Asia  que habían partido de las costas de Libia huyendo de la guerra, la violencia y el trabajo esclavo para buscar refugio en Europa. Esperaban  llegar a Italia y que  la tierra creadora del Humanismo los acogiera.

 En el silencio de la noche se escucharon gritos de socorro y lamento desde la oscuridad del mar. Se podían distinguir quejas de niños y llantos de bebés. La dramática situación no dejaba tiempo para la reflexión, las preguntas y debate, se intuía dramas que por repetidos cada día no dejaban de romper el interior de los voluntarios. 

Un primer grupo de voluntarios no dudó,  corrió en la oscuridad lanzándose al agua, arriesgando su vida, combatiendo contra las olas y las rocas que emergían por la playa y el fondo marino. Con gran dificultad avanzaron hacia los gritos y llantos pero no conseguían ver a los náufragos. El cansancio y la desesperación hicieron volverse a la orilla a varios de los voluntarios. Solo unos pocos consiguieron encontrar a los cientos de personas  pidiendo auxilio sobre las enfurecidas olas, pero con la extrema dificultad del oleaje, el cansancio y el riesgo de sus propias vidas solo pudieron rescatar a un menor llevándolo a la orilla.

Un segundo grupo de voluntarios habían conseguido con dificultad poner en el mar una pequeño bote y se dirigieron hacia los refugiados que habían naufragado, la cantidad de refugiados y las olas hicieron que no pudieran subir salvo a 7 personas ante el grave peligro de hundimiento del pequeño bote.  Tuvieron que regresar con los pocos rescatados. Tristes y a
punto de desfallecer de cansancio.

El tercer grupo de voluntarios,  se acercó a la pequeña aldea marinera que se encontraba a la orilla del mar y pidieron  a un grupo marineros que contemplaban la escena que conseguirían  donaciones y les pagarían si  ponían en marcha su barco y conseguían rescatar a los náufragos. Los marineros se echaron a la mar sin exigir nada a cambio

Los marineros, profesionales del mar,  con un barco grande  y con medios de salvamento, consiguieron salvar a doscientos treinta y seis refugiados que habían naufragados. Al día siguiente las noticias de la prensa comentaron que había sido un enorme éxito el rescate, un total de 240 personas habían sido salvadas, todas las que habían naufragado incluídos los más de 66 niños y niñas; a los 236 puestos a salvos por los marineros se le unió el que salvaron los voluntarios que se lanzaron al mar,  dos voluntarios de este grupo que están ingresados muy graves en el hospital por sus golpes contra las rocas y  los otros tres que salvaron los que conducían el pequeño bote.

Esta vez las lágrimas del mar que rodea la Isla de LAMPEDUSA se transformaron en sonrisas tiernas. Ganó la vida.

Pasados los  primeros momentos  los voluntarios escucharon las voces y las dudas del mar.

¿Quiénes fueron los héroes, las maravillosas personas que ayudaron a los refugiados?.

 ¿El primer grupo puso todo el corazón, el entusiasmo, la voluntad, la intención aún a riesgo de perder sus vidas?. 

 ¿El segundo  grupo que fué más prudente, midió más la acción y obtuvo un resultado mayor aunque muy insuficiente?. 

¡El tercero, pragmático a la vez que analítico que salvaron la vida de 236 personas?.

El mar le transmitía a los voluntarios que  los tres hicieron bien y el bien, aunque el resultado fuera distinto. Para hacer lo correcto habría que hacer como esos tres en una suma equilibrada  de acciones y actitudes. Fijarse en la actitud, en el valor en sí de la acción, buscar la prudencia del hacer  y actuar de manera que las consecuencias consiga los objetivos humanos por los que nos desvivimos. 
Aunque casi siempre sólo tenemos en cuenta una de las tres cosas, pocas veces dos, y rara vez las tres. Depende.  El mar les transmitía que hay quien es más voluntarioso que inteligente, y al revés. O quien se queda en medio, el prudente. Actitud e intención, prudencia e uso inteligente de nuestro hacer…ojalá avancemos interioricemos unas buenas dosis de las tres.

Pero el mar también le transmitió que la muerte y las lágrimas en el mar no deberían existir ni depender de conciencias y corazones individuales o de grupo, que debería ser una labor de las autoridades comprometidas con el cuidado de las vidas que lloran y mueren  en el mar.
Mientras tanto... gracias, voluntarios, gracias  buenas gentes, gracias marineros que lográis que evitar lágrimas al mar.